Y de cada bello rincón que visito, si tú no estás, apareces.
Por eso te envío una postal desde cada ciudad y te regalo aquello, que aún sin compartirlo juntos, lo vivo como nuestro.
Para tí, por tí, por tu ausencia, por mi ausencia...
















Pincha aquí para ver mis fotos favoritas de "Maradona en Napoles" en una presentación.



En el pasado #TBMAGP viví un momento muy especial y emocionante que recordaré durante mucho tiempo.
Antonio Quinzan (viajesyfotografia.com) tomó la palabra en la conversación viajera 2.0 y durante cinco minutos atrajo la atención de decenas de "enfermos" como él que allí presentes fuimos capaces de tocar con nuestras manos y ver con nuestros ojos cada uno de los lugares donde él ha vivido, experimentado y sentido.
Gracias Antonio por aquél maravilloso regalo que hoy me tomo la licencia de hacer llegar a mi reducido grupo de fieles seguidores por que sencillamente: "Lo siento, no puedo evitarlo, lo siento no puedo evitarlo..."
Aquí os dejo su conversación:
Esto va dedicado a todos los que sufren de esa extraña patología mental llamada viajar...
Hace algunos años decidí hacer realidad uno de mis sueños: viajar a Japón. Tras dos maravillosas semanas recorriendo el país, el regreso a casa me deparó una sorpresa: mi novia de entonces me esperaba con sus maletas en la puerta y un gatito en los brazos. Mientras salía de mi vida me decía: ahí te quedas con tus viajes y con un gato para que te haga compañía.
A partir de entonces me he preguntado muchas veces, cada vez menos esa es la verdad, si seré un bicho raro por preferir recorrer el zoco de Marrakesh o el mercado indígena de Chichicastenango, a meterme en un Carrefour.
O si seré un pervertido por recorrer miles de Km. hasta Ciudad del Cabo para meterme en una jaula de acero mientras a mi alrededor nadan excitados unos enormes tiburones blancos.
¿Estaré loco de atar porque después de un vuelo de 13 horas, me meto otras 5 conduciendo por Uruguay jugándome el tipo?...Y ¿para qué?…pues para ver uno de esos atardeceres mágicos rodeado de lobos marinos a los pies del faro de Cabo Polonio.
¿Estaré mal de la cabeza por hacerme la ruta maya en auto-stop rodeado de indígenas, pavos, pollos y chanchos? ¿Por recorrerme Petra corriendo para aprovechar hasta el último minuto de mi estancia en ese lugar mágico?
¿Seré un perturbado mental por subir a volcanes en erupción en Guatemala? , ¿Por bucear a más de 40 m. buscando esponjas de colores en Cuba? ¿Por tirarme en paracaídas desde 4.000 m. en los Alpes?
¿Me faltará alguna neurona por meterme en un campo de minas en los Altos del Golán? ¿Por preferir subir de madrugada a Masada rodeado de judíos fanáticos por el Camino de la Serpiente para ver el amanecer sobre el Mar Muerto, antes que hacerlo cómodamente en teleférico como el resto de turistas?
¿Seré un extremista radical por dormir en los templos budistas de KoyaSan? ¿Por rociarme de polvos de talco y agua en las fiestas callejeras de Bangkok y Chiag Mai? ¿Por quedarme con la boca abierta contemplando las maravillas del Vaticano? ¿Por emocionarme con la llamada de los muecines al atardecer subido en la Torre Galata de Estambul?
¿Estaré de psiquiátrico por dilapidar mis bienes y mi fortuna alimentando este vicio que es viajar? ¿Por tener la casa llena de billetes y monedas extranjeras? ¿Por acumular guías de países, revistas de viaje, folletos, tickets de entrada a museos…o lo que ya es realmente grave…por asistir casi todos los años al Fitur?
¿Estaré majara perdido por dar de comer a niños hambrientos en Marrakesh, en Panajachel, en Soweto…? ¿o por negarme a regatear unas monedas a gente que está necesitada de hasta el último céntimo para sobrevivir?
Estaré loco, chiflado, trastornado, pirado pero…sí, como decía el replicante de Blade Runner… “Yo… he visto cosas que vosotros no creeríais”…He visto el infinito chorro de estrellas de la Vía Láctea reflejado sobre el lago Atitlán en Guatemala; estuve allí el día del primer atentado contra las torres gemelas de Nueva York en el 93. He visto a hombres vestidos como Cristo arrastrando una cruz por las calles de Jerusalén y seguidos por decenas de monjas histéricas rezando el Rosario.
Me he bañado con delfines salvajes en Brasil, he oído el canto de las ballenas en Nueva Inglaterra, me han perseguido elefantes en el Kruger, me han robado la comida los osos del Yosemite, he visto volar los cóndores sobre los Andes…
Me he bañado en muchos mares, me he empapado con las lluvias tremendas de las selvas de Centroamérica, he soñado en mundos olvidados recorriendo las ruinas de viejas civilizaciones…casi se me saltan las lágrimas en Hiroshima o en los cementerios y playas de Normandía.
Me he emocionado más allá de las palabras con los fondos coralinos del mar Rojo, con los moais olvidados de la Isla de Pascua, con los inigualables jardines de musgo de los templos de Kyoto, o con las inmensidades urbanas de México y los neones de Times Square en Nueva York. He bailado en el Carnaval de Rio de Janeiro, he sobrevivido a un atentado con bomba en Jerusalén, al choque de mi autobús sin frenos contra una vaca despistada en la Panamericana, a terremotos en Los Angeles y Chile …
Ojalá todo esto no se perdiera como lágrimas en la lluvia…
Hace algún tiempo y para celebrar uno de mis cumpleaños mi mujer me hizo el mejor regalo que se le puede hacer a un viajero impenitente como yo:…. un viaje,… esta vez uno de cinco días a la culta y elegante Praga. Por desgracia para mi sufrida esposa convertí lo que se suponía que iban a ser románticos paseos a la luz de la luna y largos desayunos en la cama en maratonianas jornadas, tremendos madrugones e incansables visitas a todo lo visitable.
El caso es que mi mujer nunca más me ha vuelto a regalar ningún viaje…Pero por lo menos no ha hecho las maletas ni me ha regalado ningún gato.
Constantemente me pregunta por qué no puedo parar en casa quietecito tumbado en el sofá y viendo el fútbol como hace el resto de los hombres del planeta… que cómo hago para destrozar dos o tres cámaras de fotos al año. Que por qué me paso horas y más horas sentado ante el ordenador peleando a brazo partido con webs, servidores, ftps y htmls.
Que de dónde me viene esta obsesión por viajar, por organizar, por escribir, hablar, soñar con viajes, viajes y más viajes…y yo le respondo como el Vizconde de Valmont de “Las amistades Peligrosas” a la única mujer que amó…Lo siento, no puedo evitarlo.., lo siento, no puedo evitarlo…
Antonio Quinzan
Del TBMAGP me llevo los detalles, las anécdotas, las frases celebres y como no, la maravillosa organización y el completo programa que desde Turismo de Málaga prepararon para este grupo de locos por contar lo que se viaja, lo que se vive y lo que se siente por tantos rincones del mundo.
Málaga fue ese marco incomparable anfitrión de esta reunión y conversación viajera.Málaga, esta ciudad que me cautivó hace ya tiempo y que tuvo la fuerza y el amor necesario para despegarme de esa otra joya de Andalucía que es Sevilla, mi ciudad natal.
Pero ya lo dijo aquel: “Uno no es de donde nace, es de donde pace”.Volviendo al TBMAGP debo reconocer que mi desconocimiento y mi ignorancia en tantos aspectos de las nuevas generaciones, redes sociales, terminología técnica y otros menesteres era auténticamente brutal.
Como ejemplo puedo decir que no sabía que yo me movía básicamente en 1.0, que el 2.0 es algo inalcanzable para mí cuando calzo un Nokia 6300 como celular.Pensaba que “hashtag” era el apellido de un teniente de la Gestapo, o que “Four Square” era una conocida plaza del centro de Londres.
Mi cuenta de twiter estaba recién estrenada y mi primer twiteo fue para comentar que, con el debido respeto a la bollería eslovena, no cambio un pitufo mixto o una tostada de pringá por el desayuno amablemente ofrecido por nuestros amigos centroeuropeos.Imaginaba que un “trending topics” era un exótico cocktail que Anahí de Decker habría probado en uno de los maravillosos cruceros que conoce, que “wordpress” era una agencia de noticias como Reuters.
Igual no creéis que hasta la mañana del sábado del TBMAGP ni siquiera sabía twitear, bueno creo que aún tampoco lo domino demasiado.Me quedo con los momentos vividos en compañía de gente especial, de maravillosas personas, de “influenciadores de viajes” para aquellos que nos siguen como Sele nos definió en la Conversación viajera 2.0.
Conversación viajera donde Luis Cicerone mostró Bitacoring, manual de ayuda al bloguero que visito casi a diario y donde Abigail y Pedro me presentaron a Rusko mascota inseparable de sus vivencias.No puedo olvidar lo vibrante y emotivo que fue el relato que Antonio Quinzan hizo de sus viajes impregnados de esa enfermedad viajera que padece arrancando el mayor de los aplausos de los allí presentes.
El interminable fondo de la mochila que Cristina trajo, llena de objetos imprescindibles para que nuestros viajes no se conviertan en una caja de sorpresas, por un momento pensé que aquellas pistolas podrían estar cargadas y que su exposición finalizaría pegando tiros al techo del salón del CAC.Aún casi permanece en mi garganta el nudo que Ignacio Jáuregui puso al mencionar a en su ponencia mi Puente de Triana y mi Río Guadalquivir o la posibilidad que Egoitz me brinda para ser un “Heroe Local” quien sabe si bailando salsa, montando en bici o caminando monte arriba en la provincia de Málaga.
La visión que José David Jurado tiene sobre nuestro papel y responsabilidad como blogueros, la ilusión que puede ser para este “humilde cuentaviajes” participar algún día en el programa de radio de Iñaki Makazaga y que cualquiera de sus casi 100.000 oyentes se sienta identificado o influenciado por alguna de mis experiencias viajeras.Esa conversación terminó con la intervención de Ivan Marcos, un buen tipo con el que compartí mesa y mantel contando alguna que otra anécdota de la jornada, algun chiste que otro y que dijo una de las tantas frases que me quedaron marcadas:
“La lectura es la semilla básica de la inspiración para viajar”.Esta y otras muchas de las que destaco que:
“Al que no tiene planes, no le pueden fallar” (Carlos Olmo)O que:
“La mejor fotografía, a veces, se queda en la mochila” (Rafa Pérez)Son tantas cosas, tantos detalles y personas que se me quedan sin nombrar y tanta gente nueva conocida que en definitiva no hace más que justificar que aquella sencilla aventura que empecé hace poco más de tres años llamada laexperienciadeviajar.com donde cuento mis cosas, mi forma de viajar, mis placeres, donde muestro mis fotografías, mi manera de ver el mundo…
…esta aventura, ahora, empieza a tener sentido.Ahora me queda mucho por contar, mucho por mostrar.
Gracias compañeros, gracias blogueros, gracias viajeros…


En el maravilloso espacio entre Zahara de los Atunes y Tarifa.
Ahí, donde el levante manda, cuando Eolo descansa…
En ese maravilloso litoral gaditano que posiblemente en su conjunto componga las mejores playas de toda España, de toda Europa y quién sabe, si de todo el mundo.
Zahara, Los Alemanes, El Cañuelo, Bolonia, Punta Paloma, Valdevaqueros, Tarifa…
Vuelvo tras mucho tiempo, demasiado diría, pero regreso con el compromiso de no pasar un solo año sin adentrarme en sus maravillosas aguas.
Y experimento.
La bruma se adentró por Los Alemanes creando una cortina protectora que impide ver los peces que merodean a tu alrededor, subí a Faro Camarinal para luego descender hasta la impresionante playa de El Cañuelo y ver como el día muere horas más tarde allá frente a Zahara.
El barro de Valdevaqueros cubrió mi piel para dejarla limpia de la mezcla de asfalto y polución acumulada durante semanas, meses…
Y frente a la orilla marroquí, Bolonia.
La playa que emociona, la playa que huele, el contraste de luces y colores que ofrece.
El blanco, la arena, la duna.
El verde, los pinos.
El turquesa, su cristalina agua.
El azul, reflejo de un cielo compartido con África.
El gris, la piedra de Baelo Claudia, testigo romano que permanece como centurión de guardia nocturno cuando Bolonia duerme.
Ahí donde el levante manda.
Él decide cuando convierte aquello en paraíso terrenal o en lucha inhumana por permanecer erguido frente a viento y marea.
Ahí donde el levante manda, cuando Eolo descansa, están Tarifa y sus playas.
Pincha aquí para ver mis fotos favoritas de "Tarifa y sus playas" en una presentación.

Yo he encontrado muchos de ellos, también es cierto que intento exprimir al máximo cada minuto que un destino me ofrece y ver siempre la botella medio llena en cada lugar que viajo.
Yo te recomiendo Malta y te lo recomiendo…
Por disfrutar de maravillosas playas como Armier, Paradise o San Blas, pequeñas calas de arena color albero y aguas cristalinas donde minúsculos peces devoradores de piernas son simpáticos compañeros de baño…
Por ver puestas de sol inolvidables en Ghan Tuffieha Bay, Ras Il-Qammieh o en los Acantilados de Dingli.
Por dejar llevar tu imaginación como un niño en Playmobil Fun Park o en el colorido Popeye Village de Anchor Bay.
Por adentrarte en el Grand Harbour a borde de un pequeño crucero y contemplar la fortificada Valletta y las Tres Ciudades desde una perspectiva única que te permite entender la dificultad que aquellos atrevidos marinos tenían para intentar asediar y conquistar este tesoro en mitad del mediterráneo.
Por disfrutar de un día de playa rodeado de malteses en Mellieha Bay para después cenar en la terraza del Maya Beach a los mismos pies de la bahía.
Por ver la fachada y la majestuosidad de la Catedral de Mosta con sus doce apóstoles defendiéndola de aquellos ataques nazis en la II Guerra Mundial.
Por adentrarte en las Catacumbas de San Paul en Rabat e impregnarte de la mística del lugar e imaginar lo que fue decenas siglos atrás.
Por pasear tranquilamente cuando la tarde muere por Mdina, dejándote llevar por sus limpias y excelentemente conservadas calles llenas de encanto y merendar en Fontanella un batido helado con una exquisita tarta semifría de pastel de limón observando como se va apagando el día trás Sliema y St. Julian´s.
Por visitar la hermana isla de Gozo, bañarte en Xlendi Bay, camino de la impresionante Ventana Azul. Comer unos deliciosos espaguetis con salsa de conejo en el restaurante Il-Kartell de Marsalforn, ver las maravillosas vistas de Ramla Bay desde la Cueva de Calypso, darte un relajado baño en San Blas y pasear por la Ciudadela de Victoria-Rabat cuando apenas un puñado de feligreses caminan por sus estrechas calles tras terminar la misa de siete.
Por los románticos atardeceres desde el Bastión de St. Michael en La Valletta donde las iniciales de amor quedan inscritas como a fuego en las calizas piedras de su muralla.
Por ver como la Saluting Battery defiende la capital desde Upper Barraka Gardens ante la atenta mirada en la retaguardia de los señoriales edificios de la antaño Orden de Malta.
Por lo increíble de los conjuntos arqueológicos de Hagar Qim y Mdajdra asomados al balcón que la escarpada costa ofrece muy cerca de Blue Grotto y Zurrieq, no sin antes comer en la Taberna Tax-Xiha un maravilloso octupussy con mejillones y gambones a la plancha.
Por el encanto del mercadillo dominguero de Marsaxlokk, donde puestos ambulantes de pescado fresco, se mezclan con tenderetes de ropa y souvenirs de Malta y otros oficios lugareños.
Por dejarte llevar por la noche en Paceville, en su multitudinario ambiente callejero y cenar en Bar Celona, uno de los pocos guiños españoles que la isla te ofrece con una carta que bien pareces estar sentado en un bar de tapas español.
Por las excelentes pizzas que puedes comer en Mazzoli, en la terraza del hotel Gilleru de San Paul´s Bay.
Por disfrutar del turquesa de las aguas de Blue Lagoon en Comino y maravillarte con su indescriptible vida submarina.
Porque bucear bajo sus aguas es un regalo para los sentidos que en pocos lugares del mundo se puede recibir.
Por compartir una maravillosa cena y una inolvidable velada en cualquier terraza en mitad del mediterraneo con alguien tan especial que puede ser quién convierta un viaje de anecdótico a irrepetible.
Como en muchas camisetas y bolsos que vi por allí:
I Love Malta.
Te lo recomiendo.
Nota: También te recomiendo que si quieres visitar el Hypogeum de Hal Saflieni compres los tickets por internet con antelación suficiente. Es la única mella que queda de mi viaje…
Pincha aquí para ver mis fotos favoritas de Malta en una presentación.