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17 de julio de 2011

Un día en Oporto


He llegado a Vigo, de nuevo Galicia, para asistir a la boda de unos amigos y de paso tomar unos días de descanso en Zamans.

Pero la cercanía a tierras lusas siempre me tira y provoca que a poco que esté cerca de la tierra del Gallo de Barcelos me acerque a disfrutar de ella.

Si paro en Ayamonte, cruzo el Guadiana. Si estoy en Olivenza, atravieso Puente Ajuda y si caigo por Galicia bajo un escalón y atravieso Valença do Minho para perderme en el perfil facial ibérico.

Como en este caso hasta llegar a Oporto.

No voy a disponer de mucho tiempo, solo una o dos noches me sumergirán en esta característica ciudad. Lo suficiente para exprimir al máximo las horas e intentar aglutinar de la mejor manera la esencia de otro país y otra cultura.

Habitualmente no suelo escribir de los destinos que conozco como si de una guía de viaje se tratase, pero la experiencia vivida en Oporto y la manera en que lo organicé me hace contar la historia de una forma muy próxima a la que cualquier guía o artículo de revista viajera pueda contar sobre una ciudad.

Ahí vamos.

“Un día en Oporto”

Llego temprano, por la zona norte de la ciudad, con un pequeño opel corsa alquilado horas atrás en el Aeropuerto de Santiago.

Aparcar en Oporto sin que sea zona azul es prácticamente imposible pero sigo las instrucciones de un señor que aún sabiendo que donde deje el auto no se podía estacionar me convence de que no lo mueva porque por allí ni la policía se digna a pasar.

Sigo la sugerencia del amable hombre y busco la Rua de Santa Catarina, una larga avenida que baja hasta el centro histórico de la ciudad.

Bajando por Santa Catarina hasta la Iglesia de San Ildefonso ves multitud de comercios y como a mitad de la calle te sorprende un templo, una capilla con sus dos caras vista de fachada alicatadas en azulejos con escenas bellísimas pintadas de azul sobre el fondo blanco de la cerámica. Bonita la Capela das Armas que da un toque singular a una calle que el tiempo la ha globalizado pero que allí permanece casi desapercibida para los que a diario la ven.

Llegando a la Plaza da Batalha me desvío a la altura de la muralla en dirección a la Catedral en una localización que me trae grandes recuerdos de mi visita a Salvador de Bahía (Brasil) ya que sus calles, sus edificaciones y hasta el mismo Pelourinho allí existen de igual manera que lo hacen en la capital baiana.

En todas las ciudades te encuentras personajes singulares, como el tonto del pueblo, que en este caso se presenta a los pies de la columna del Pelourinho tostándose al sol con más tatuajes que David Beckham y con un mini slip como prenda cubre paquete. Este Cristiano Ronaldo de saldo, a parte de centrar la atención de alguna que otra viandante impide que la bonita estampa de la plaza se vea distorsionada por su esbelta, morena y tuneada figura de machito luso de tres al cuarto que la paguita que le dan sus padres o el subsidio del desempleo se lo gasta en gimnasio, gafas carrera, crema solar y mortadela de pavo para no engordar.

Joder como he puesto al muchacho, pero es que no se que pintaba allí jodiéndome aquella preciosa foto. Igual si le hubiese echado un par de euros se hubiese apartadado.

BAIS, BAIS!!!

Las vistas desde la plaza da Sé hacia el Río Duero y el Puente de Luis I son maravillosas y bajar por las Escadas y Rua das Verdades hasta los Pilares da Ponte Pénsil, atravesando el Oporto añejo, el auténtico, por sus estrechas escaleras y angostas calles donde la oscuridad de sus fachadas y el descuido de su mantenimiento le dan una atmosfera especial y distinta compartida con algún gato vigilante, tendederos de ropa, con el sonido del metro cruzando por encima del barrio y barriles de chapa que en las noches de invierno harán de hogueras para los tripeiros portuenses.

Una vez llegado a las puertas del puente de Luis I, lo atravieso por su parte mas cercana al río por vez primera buscando Gaia y sus bodegas, no sin antes hacer un descanso y parar a comer en Restaurante Os Bárbaros, lugar muy recomendado, que ocupa, no primera línea de río, sino segunda, con lo que puedes degustar la misma calidad de sus platos pero a unos precios mucho más asequibles y servidos de una manera más personal y especial.

Gracias Filipe por tu recomendación, maravilloso arroz con bacalao.

Una vez finalizada la comida no hay mejor manera de reposarla que dar un paseo en barco por los Cinco Puentes observando las maravillosas vistas de las dos orillas del Douro, cuyas panorámicas de la ciudad te hacen entender porque algunos lugares del mundo son patrimonio de la humanidad. La magia que desprenden por el colorido o la mezcla de tonalidades que a la vista ofrecen, se transforma en un placer para el sentido de la vista sazonado por jóvenes gaviotas sobrevolando la Ribeira y embarcaciones que en el pasado, Duero arriba y Duero abajo, comerciaban el caldo de vino, adentro península y afuera mar abierto vía Lisboa, Azores, o nuevos mundos.

Mi presencia en Gaia finaliza con una visita a una de las bodegas donde el calor de la calle se transforma en la frescura que la sombría bodega ofrece mezclada con el olor a madera de barrica empapada en vino para después poder degustarlo en forma casi de postre como el Barón Forrester hacía allá por el siglo XIX.

Al pasar bajo el puente de Luis I sentí la curiosidad de volver a la ciudad por la parte más alta del mismo y para ello utilizo el teleférico inaugurado recientemente que conecta en un agradable “vuelo” el paseo fluvial de Gaia con el Jardim do Moro donde hago una parada para tomar algo el sol tumbado en la hierba y disfrutar de las geniales vistas de Oporto.

La parte más elevada del puente vuelve a unir Gaia con Oporto hasta llegar de nuevo al barrio de Pelourinho donde me adentro en lugar muy auténtico y singular. No atravesar este barrio y vivir durante los minutos que unen la Fuente de Escura con la Plaza do Infante Henrique es un pecado imperdonable para todo el que visite esta ciudad portuguesa. En este barrio se respira aquello que a todos los viajeros nos gusta saborear y vivir.

Bajando por Rua Escura veo a chavales dando balonazos contra las chapas de los locales, con sus camisetas del Oporto F.C. con la ilusión de convertirse en lo que una semana justo después ocurriría, que es proclamarse campeones de UEFA con su equipo. Los balcones mezclan la ropa al seco con banderas de Portugal y el Oporto engalanando calles convertidas en un laberinto adoquinado con fachadas, mitad alicatadas y mitad como que cayéndose a pedazos, que generan un hábitat único e irrepetible que para algunos puede provocar rechazo, pero para otros nos atrapa de manera extraordinaria.

La Rua da Bainharia me despide del barrio desembocando en la avenida Mouzinho da Silveira hasta llegar al desaparecido Mercado Ferreira Borges que hoy está convertido en un local alternativo de ocio y cultura llamado Hardclub donde puedes disfrutar en su planta alta de una maravillosa infusión que responde al nombre de Ginger Limón mientras de fondo, tanto buena música como algún directo puede sonar para amenizar este lugar muy recomendable para hacer una parada.

Sabrosa bebida que te carga las pilas para la noche que se va presentando.

A la salida de Hardclub la tarde va cayendo tras el Palacio de la Bolsa y la Iglesia de San Nicolás, para dar paso a una agradable noche que me transporta hasta la Ribeira para conocer esta encantadora parte de la orilla del Duero con Gaia enfrente iluminada, donde los vinos duermen en sus barricas, los artistas que pintaban recogen sus lienzos y pinceles y las barcas pliegan velas y atracan en los pantalanes habitados aún por alguna gaviota despistada.

El espectáculo visual que muestra la estructura metálica inteligentemente iluminada del Puente de Luis I desde la Ribeira merece la pena contemplarla desde prácticamente sus pies en cualquiera de las decenas de restaurantes y bares que el Muro dos Cobertos tiene.

Tras casi una hora contemplando tan bella estampa mientras espero que preparen la mesa que tengo reservada al final de la Ribeira en “Vinha d’ Alho”, apartado un poco del gentío y el bullicio que ofrece la parte más cercana al puente disfruto de una maravillosa cena y velada donde un par de copas de oporto, la luz tenue de una vela y la marea del río Duero son testigos de la jornada que acaba y que deja el sabor en mi paladar de haber conocido una ciudad maravillosa y única.

La noche me va recogiendo, no quiero despedirme de Oporto sin entrar en su maravillosa Estación de Tren, Sao Bento, cuando ya todos los viajeros han desaparecido y un solo tren espera partir en unas horas para Braga.

Paseo camino de vuelta hasta la Plaza da Libertade y la Avenida dos Aliados, allí en una de las sillas metálica anclada al suelo me siento, descanso un par de minutos y empiezo a soñar con Aveiro, la “Venecia Portuguesa”…


Pincha aquí para ver todas las fotos de Oporto y Aveiro en una presentación.

Pincha aquí para ver el album de fotos de Oporto y Aveiro

23 de mayo de 2011

Zamans, de vuelta por Galicia


No hace mucho me he dejado llevar de la mano que tomo hace casi un año, y de nuevo esa mano me transporta a Galicia.

Y me oculta, me desconecta, en un tranquilo lugar donde amaneces ante un luminoso ventanal que hace de pantalla de cine en alta definición.

Y ese ventanal reproduce una película, una escena cada mañana donde los coches se han tornado en un pequeño rebaño de ovejas, donde el asfalto es verde pasto, donde los edificios de enfrente son sinuosos montes cubiertos de esa luz singular que da el cielo galego.

Donde las personas cargadas de estrés y cólera social se han convertido en labriegas de siembra con pañuelo y mandil, o botas catiuscas y gorra en testa, mientras se riega un maravilloso jardín con un bello horreo como testigo.

En este lugar los perros ladran de otra manera, el agua fluye con otro caudal y la brisa del atardecer cubre la piel de un agradable repelús que obliga al abrazo mientras se camina por la orilla del río Vilaza que servía de motor para unos antiguos molinos que fueron almacen de harina y hornos de fanegas de pan.

Aquí en Zamans, como en tantos rincones de esta bella tierra que tan enamorado y cautivado me tiene, se respira esa paz, esa tranquilidad y serenidad que tanto echamos en falta en nuestro día a día en las grandes ciudades.

Aquí te deleitas con inigualable marisco, con inexplicables para el paladar empanadas de congrios, con sabrosa verdura recogida de una huerta, con una carne de vaca sabrosísima, con un delicioso cocido o con esas maravillosas filloas elaboradas con todo el mimo y buen hacer que las manos de una abuela prepara para su nieta.

En Zamans, en Vigo, en Galicia, nunca eres un extraño, eres uno más, eres otro de ellos.

Mil gracias por mostrarme otro pedazo de ti.

Sabes que volveremos, ¿lo sabes, verdad?


Y a Tensi y María Luisa, un beso muy fuerte y que sepan que la cuido.


Filloas de la Abuela

Piedra en molino

Camiño Real

Tapia del Camposanto

Guardería

Zamans, plaza

Iglesia, Zamans

Lechera y vaca

Luna y Cruzeiro

7 de abril de 2011

Viviendo

En agradecimiento a todas aquellas personas, buenas y malas, que se han cruzado en mi vida en algún momento para dar forma a este ser humano y especialmente a aquellos que en estos últimos catorce meses me hablaban de futuro y no de pasado confiando en qué el tiempo sería mi mejor aliado.



Nadie es propiedad de nadie.

En el momento en que los seres humanos entendamos que no tenemos el poder de decisión sobre el otro, posiblemente este mundo sea mucho mejor, mucho más extraordinario y equilibrado.

Hace ya meses, más de un año llevo curando heridas, cerrando círculos como escribía Paulo Coelho y quizá hoy, como si nada, haya pasado por delante de mí uno de los días más importantes de mi vida.

Uno de esos días en los que tu vida cambia de manera legal, de manera burocrática, tu condición ciudadana se altera. En los que te preguntas a partir de ahora en la casilla de estado civil de cualquier formulario que debes poner, soltero, separado, divorciado o simplemente dejarla en blanco.

Yo la dejaré en blanco, al menos, de momento.

Mi otra vida, la que no entiende de estados civiles, la que disfruto plenamente desde hace meses, esa sigue igual, sin variaciones esperándome cada mañana para que la envuelva en mi manto de buen vivir, de buen hacer y de buen sentir.

Hoy ha vuelto a amanecer como lo hacía cada mañana en mi Camino de Santiago, hoy ha vuelto a atardecer como cada tarde en los Baños del Carmen y ha vuelto a anochecer como bajo aquella luna marroquí a los pies de Chefchaouen.

Los que no me ven desde hace meses dicen que cambié mucho, ahora soy morfológicamente diferente (así me definió un amigo), mi aspecto es descuidado pero atractivo, mi estilo es “urban”, pero aquellos que no solo me ven sino que me conocen de verdad dicen que simplemente he tenido un lavado de cara, un cambio de imagen provocado por una nueva manera de ver la vida y de vivirla pero que por dentro sigo siendo el mismo, sigo siendo aquel crío humilde de barrio que aspiraba a ser futbolista y se quedó en poco más que en inquilino del mundo, sigo emocionándome con una marcha de Semana Santa, sigo derramando lagrimas cuando veo una película que me llega al alma.

Porqué yo lloré cuando Leonardo di Caprio se hundía en las heladas aguas del Atlántico norte mientras Kate Winslet con el corazón roto lloraba su perdida en Titanic.

Lo confieso.

Para mi lo importante es ser feliz y compartir ese momento de felicidad con los demás, con los que me rodeen en cada instante de esta desgarradora pero apasionante vida que me ha tocado vivir.

Sigo sin tener miedo al ridículo y sigo sobre todo mirando a la cara y de frente a toda persona con la que mi vida se cruza. No giro la cabeza ante nadie, aunque a veces sea difícil mantener la mirada.

No huyo, a veces simplemente desaparezco. Busco mi lugar, mi ubicación y vuelvo a estar, a aparecer.

Sólo intento sentir cada día como el último que le queda por vivir respetando y amando a todo lo que le rodea aunque a veces esta cabeza loca, este aventurero planetario no sepa marcar el norte en su maldita brújula desmagnetizada.

Yo creía que este día, el momento en que llegara el día de hoy lo viviría como algo traumático, o incluso pensé en que lo podría hasta celebrar, pero no. Este día lo he vivido como uno más, dando la importancia que se merece que no es más que la que un simple papel establece.

Ahora estoy por encima de todo eso, me es indiferente, mi vida es otra, mis escasas preocupaciones no van mucho más allá de levantarme cada mañana, observar por la ventana de mi habitación que ha vuelto a salir el sol y dar gracias a la vida por concederme otras horitas más para poder trabajarla y desgarrarla minuto a minuto, como ella se merece, porque como en otras ocasiones he comentado, “desconocemos si existe otra vida, así que tenemos que disfrutar de esta que tenemos plenamente.”

Bueno aquí sigo, cerrando círculos, curando heridas, reparando mi alma, haciendo amigos, tambaleando cimientos…

Aquí sigo bailando contigo Vida, bebiendo contigo Vida, hablando contigo Vida, comiendo contigo Vida, sin querer hacer daño a nadie, en definitiva, aquí sigo…

Viviendo.


23 de marzo de 2011

Regalos de Artabán



Hoy he recibido un regalo.

Y ayer también lo recibí, y mañana espero ansioso volver a tenerlo.

Hoy como hace meses, he vuelto a recibir un regalo que adquiere múltiples formas y que no deja de sorprenderme y emocionarme como aquel niño que fui cualquier mañana de seis de enero.

Mi regalo está compuesto por una gigantesca caja, con un inmenso envoltorio que en su interior posee y está repleto de no se qué clases y tipos de sorpresas y presentes.

Mi regalo tiene forma de palabras sinceras, de conversaciones en la distancia, de miradas, de caricias, de reflejos en espejos, de compañía viajera, de piel erizada.

Mi regalo adquiere maneras de “buenos días mi amor”, de paseo por la playa, de subida a una montaña, de sonrisas, de futuro cauto, de miles de fotografías, de sueños.

Mi regalo se presenta como un ángel peregrino, como un susurro al oído, como un consejo permanente, como paciencia extrema.

Mi regalo es amistad, respeto, lealtad, sencillez, valentía, convivencia y por supuesto, amor.

Hay momentos en la vida en los que perdemos la fe y la ilusión por recibir esos regalos que anhelamos, que quizá tuvimos en algún momento, pero que como aquellos "barcos piratas de famobil” se le agotan las pilas, o se pierden las piezas de los mismos como en “tentes” o "parvulín tecleo".

Hubo un momento en mi vida que dejé de tener fe, dejé de profesar en la ilusión y en el destino, como cuando dejé de creer en los Reyes Magos por ejemplo, yo pensaba que aquello que me contó Antonio “El Rubio”, un chavalote del barrio una mañana de recreo, cuando apenas tenía ocho o nueve años, de que los Magos de Oriente no existían, era mentira.

Creía que los Reyes existían.

Y que simple e ingenuo era y lo soy, porque los Reyes existen, y Santa Claus, y Olentzero, el carbonero vasco y también Artabán, el cuarto Rey Mago. Si el cuarto Rey Mago.

Melchor, Gaspar, Baltasar y Artabán.

Y como ese desconocido, aventurero y soñador Rey, nunca tarde pero en su preciso momento llegará, llegará en el momento adecuado en forma de regalo del que aun espero que me quede mucho por descubrir, por desenvolver y por disfrutar como aquellas chocolatinas que aparecían dentro de mis zapatillas cada amanecer del sexto día del año.

No dejemos de pensar en que todos tenemos una visita pendiente de Artabán en forma de diamante de amistad, jaspe de amor, rubí de gratitud o de quien sabe cómo y de que manera.

No olvides que los Reyes Magos existen y que siempre se guardan el mejor de los regalos para el momento perfecto, cuando el pasado es tierra, el presente es vida y el futuro destino.

Lo sabes, ¿verdad?

17 de marzo de 2011

Ama...




"Ama hasta que te duela. Si te duele es buena señal."
Agnes Gonxha (1910 - 1997)


A veces necesitamos escribir, a veces necesitamos volcarnos en unas humildes y miseras letras para transmitir lo que sentimos. No se, si como prueba de valor oculto o cobardía mostrada.

Es necesario transmitir lo que uno siente.

Con tu familia, con tus amigos, con tu pareja.

No dejes nada en esa caja llena de sentimientos que todos poseemos, en ocasiones repleta de ellos y en otras muchas escasa de los mismos.

Pero no lo digas, no basta con decir "te quiero" o "eres mi mejor amigo". Nada de palabrería barata.

Demuéstralo, actúa, haz...

No dejes pasar un solo día sin transmitir a aquellos que amas lo que sientes, descuelga el teléfono y llama, da un simple toque, envía un sms, escribe una carta o acércate al portal de su casa y llama al telefonillo.

Ama.

Es el camino más corto para alcanzar la felicidad, o al menos, para acercarnos a ella lo máximo posible, aunque solo sea por momentos.

Ama.

Sonríe, no llores...

Ama y sobre todo, vive.

Necesitba escribir algo, 3:24 horas, subo...

3 de marzo de 2011

Always London



To Sonia, my friend, for there showing me the city that wanted to know.

Con el paso de los años, con las experiencias vividas, intento ser más exquisito en los viajes. Me desmarco de lo tradicional, me apetece mezclarme, integrarme allá donde voy, apartándome de mi sello característico del que a veces marca mi etiqueta cotidiana.

De todos los lugares conocidos hasta ahora, sin duda, Londres ha sido ése en el que más “in” me he sentido.

Las opiniones vertidas sobre “la city” son muy contradictorias, hay gente a la que no le gusta mucho y otras a las que les impresiona. Lo cierto es que en ningún caso es una ciudad que muestre indiferencia al viajero y mucho menos que pase desapercibida para quien la visita.

Son muchos los puntos de interés para visitar y muy conocidos por todos, Big Ben, Tower of London, Abadía de Wenminster, etc. pero el verdadero interés, sin desmerecer lo anterior para mí ha sido su gente, sus calles.

La mezcla de razas conviviendo bajo el mismo manto de neón que ofrece la noche, el trasiego de ejecutivos “juppys” mezclados con turistas de cualquier parte del mundo y la sensación de que lo hispano, lo nuestro, nuestros compatriotas, nuestros amigos, nuestra castellana lengua es y existe como la primera en cualquier punto de la capital británica.

¿Quién no tiene, o ha tenido, un familiar o un amigo viviendo en Londres?

Y yo tengo una amiga en Londres, alguien a la que agradeceré enormemente el detalle que tuvo conmigo aquel fin de semana de julio en el que nuestra selección española se proclamaba campeona del mundo de fútbol y que no olvidaré en muchos años o quizás nunca.

Admiro a esa gente que “abandona” a su familia, a sus amigos, a sus seres queridos para emprender una nueva etapa en la vida buscando la satisfacción personal y profesional.

Admiro a aquellas personas que inician la partida con el marcador a cero, que en el transcurso de su experiencia empiezan a encajar goles, pero que el tesón, la perseverancia y las ganas de vivir y comerse el mundo al final provocan que el marcador de la vuelta y se gane por goleada.

Empezamos perdiendo “my friend” pero ahora estamos goleando, los tres estamos ganando este partido a cara de perros que es la propia vida.

Ahora intento en mis escapadas, en mis viajes, huir de lo tópico y buscar a alguien en vez de algo.

Si voy a Madrid es para ver a José Antonio, no la Puerta de Alcalá (tengo que ir a verte hermano), si voy a Colombia es para ver a Claudia no su catedral (no me olvido de ti Clau), si voy a Galicia, Lanzarote, Valencia, etc. es para ver a amigos por el mundo, conocer nuevas personas y que ellos se encarguen se mostrarme su ciudad, su tierra. La que pocos ven y disfrutan.

Se he visitado Londres, es entre “otras cosas”, porque lo prometimos y por supuesto para verte “my friend”.

Desde que nos vimos en Trafalgar Square, mientras miles de chinos celebraban la entrada de año nuevo, el “Año del Conejo”, el viaje ha sido fantástico, no solo por enseñarnos lo tradicional si no también por mostrarme la ciudad a tu manera, como tu la disfrutas cuando te queda algo de tiempo robado a ese sacrificado trabajo.

Por pasear a orillas del Támesis, por contemplar el Tower Bridge en la noche, por aquella pizza frente a la catedral de Sant Paul, aquellos tallarines “japos” sentado en el “culo” de una vespa en Campden Town, aquellas salsas y merengues hasta la madrugada, aquel cacao en la primera planta del “Maison Bertaux” o el café con tarta de queso en el 1001 mientras que Mateo, aquel italiano ambiguo conversaba conmigo en un inglés muy de andar por casa.

¿Por qué todos los italianos se llaman Mateo?, es curioso.

Ahora en que mi vida la he convertido en un viaje permanente de emociones y vivencias en la que mi piel es mucho más sensible, mi corazón es más cautivo y mis valores más acentuados, haber vivido la experiencia de conocer esta ciudad donde la extravagancia puede ser un estilo de vida, donde los prejuicios parecen que no existen y que puedes pasear por sus calles con un calcetín de cada color, el pelo teñido de mil colores, una chaqueta de cuadros con un pantalón de rayas sin que seas un bicho raro…

Me alegro mucho de haber venido, de haberte conocido London y siento no haber tenido la oportunidad en su día de pasar una temporada de mi vida "ganándome las papas" en una tienda de Oxford Street, un bar en el Soho o como mimo en Picadilly.

Quien sabe, nunca es tarde para nada, siempre es pronto para todo.

"Always London, always we"


Ver album de fotos de Londres.

Ver presentación de fotos de Londres.

20 de febrero de 2011

"Asturias y sus contrastes", por Juan Noval



Juan Noval, es amigo.

Apenas un par de conversaciones profundas compartiendo mesa y mantel con un tipo como él en tierras de Jaén te pueden hacer sentir y compartir opiniones y vivencias sobre la misma vida , a la vez que sentir una envidia sana por alguién que lleva toda la vida subiéndose a trenes que paran frente a él.

Muchos descarrilaron, otros...

En aquellas charlas Juan, el fiu de Quico, hablaba de algo que llevaba tiempo escribiendo desarrollando y que le apetecía poner a servicio de todos como "la mano amiga de un viajero asturiano".

Es la visión personal sobre su tierra que nos puede servir como cicerone para cuando visitemos Asturias.

Gracias por este regalo, Juan.

***


Bueno , familia y amigos todos, ya subí en globo, plante el arbol y ¡¡ por fin !! acabe el " libro", bueno lo del libro quizas es realzar demasiado su categoría, pero si esto puede ayudar a alguien a tomar una decisión, cual es si Asturias puede ser su destino viajero y si decide ir a la tierrina, además le puede servir de pinceladas para disfrutar mas y mejor... pues... ¡ ya está !.

¡¡ Aviso !!, tiene registro de propiedad intelectual , cualquier manipulación ( mal intencionada ) del mismo, puede ser castigado severamente por los tribunales competentes.

¡¡ Ah !!, renuncio al novel de las letras, al planeta y cualquiera de los prestigiosos premios de las letras.

( ¡¡ joer !! y lo bien que me lo he pasado escribiéndolo... ¿ habra premio mejor que ese ? )


Para todos vosotros y para los que les pueda servir...

Juan Noval.



13 de febrero de 2011

40 fotos de "Nuestro Camino"

Durante estos últimos meses he ido publicando mi experiencia en el Camino de Santiago en varios capitulos ilustrados con distintas fotografías tomadas antes, durante y después de "Mi Camino".

A continuación dejo dos enlaces tanto al album como de la presentación de estas fotos que tanto significado emocional tienen para mi y para aquellos que imagino hayan vivido esta experiencia.

Pincha en la imagen de la compostela para ver la presentación o aquí para ver el album de Flickr.

Espero que os guste peregrinos...

26 de enero de 2011

En tierra de molinos de viento...



"A las Dulcineas que esperan en sus humildes posadas a que su Quijote aparezca."

Aquí, en la soledad de una humilde habitación de hotel, entrando en la madrugada.

Bajo cero marca el mercurio en la calle y viviendo de esta nueva etapa profesional que me toca disfrutar y de la que me siento inmensamente feliz.

Pero...

Ahora en tierras manchegas, tierra de valdepeñas, de quesos y de pistos.

De molinos de viento, de gigantes a los ojos de Don Quijote.

Todos llevamos un Quijote dentro, todos soñamos con una Ínsula Barataria donde refugiarnos en la vida y con un bella Dulcinea del Toboso que enamorada espere a su hidalgo caballero, de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor, en alguna posada quién sabe si por Campos de Criptana o en cualquier otro lugar de La Mancha.

Ya encontré mi ínsula, quizá no mi hidalguía, pero si mi nobleza.

Cambié lanza por bolígrafo, adarga por carpetas y folletos, rocín por coche desgastado y galgo corredor por ordenador portátil.

Pero ya no lucho con molinos, no me quedan fuerzas, ya no veo gigantes, mi batalla está perdida, mi guerra es otra.

Ahora desde esta gran tierra hispana, donde lo español se saborea, donde no hay diferencias ni distinciones separatistas, y donde su extraordinaria gente me cobija y me recibe de nuevo con los brazos abiertos tras muchos años de ausencia...

...solo pienso en volver a mi posada, a mi humilde morada, con el deber del trabajo cumplido, con el alma y la conciencia limpia como patenas y con el cansancio suficiente como para recuperar pronto las ganas de sentir y de vivir.

Y allí como Don Alonso Quijano, como ingenioso caballero, espero encontrar a mi Dulcinea como siempre, con las lagrimas secadas con el paso de los días, pero con el corazón latente e impaciente por ver aparecer a rocinante y su amo en el horizonte infinito.

Ya te siento Dulcinea...







Gracias a toda la extraordinaria gente de Ciudad Real

5 de enero de 2011

Mi autoregalo de cumpleaños.

Texto extraído del Blog de Paulo Coelho y gracias a una publicación de mi amiga Mercedes Martínez en su muro de Facebook.

Gracias amiga, gracias vecina, por hacerme llegar ésto para compartirlo con todos en el día de mi cumple.

Y también gracias a ti, Paulo. Eres uno de los grandes.

2010: CERRANDO CIRCULOS, por Paulo Coelho

Siempre es preciso saber cuándo se acaba una etapa de la vida. Si insistes en permanecer en ella más allá del tiempo necesario, pierdes la alegría y el sentido del resto. Cerrando círculos, o cerrando puertas, o cerrando capítulos, como quieras llamarlo. Lo importante es poder cerrarlos, y dejar ir momentos de la vida que se van clausurando.

¿Terminó tu trabajo?, ¿Se acabó tu relación?, ¿Ya no vives más en esa casa?, ¿Debes irte de viaje?. Puedes pasarte mucho tiempo de tu presente “revolcándote” en los porqués, en devolver el cassette y tratar de entender por qué sucedió tal o cual hecho. El desgaste va a ser infinito, porque en la vida, tú, yo, tu amigo, tus hijos, tus hermanos, todos y todas estamos encaminados hacia ir cerrando capítulos, ir dando vuelta a la hoja, a terminar con etapas, o con momentos de la vida y seguir adelante.

No podemos estar en el presente añorando el pasado. Ni siquiera preguntándonos porqué. Lo que sucedió, sucedió, y hay que soltarlo, hay que desprenderse.


No podemos ser niños eternos, ni adolescentes tardíos, ni empleados de empresas inexistentes.

¡Los hechos pasan y hay que dejarlos ir!

Por eso, a veces es tan importante destruir recuerdos, regalar presentes, cambiar de casa, romper papeles, tirar documentos, y vender o regalar libros.

Dejar ir, soltar, desprenderse. En la vida nadie juega con las cartas marcadas, y hay que aprender a perder y a ganar. Hay que dejar ir, hay que dar vuelta a la hoja, hay que vivir sólo lo que tenemos en el presente…

El pasado ya pasó. No esperes que te lo devuelvan, no esperes que te reconozcan, no esperes que alguna vez se den cuenta de quién eres tú… Suelta el resentimiento. El prender “tu televisor personal” para darle y darle al asunto, lo único que consigue es dañarte lentalmente, envenenarte y amargarte.

La vida está para adelante, nunca para atrás. ¿Noviazgos o amistades que no clausuran?, ¿Posibilidades de regresar? (¿a qué?), ¿Necesidad de aclaraciones?, ¿Palabras que no se dijeron?, ¿Silencios que lo invadieron? Si puedes enfrentarlos ya y ahora, hazlo, si no, déjalos ir, cierra capítulos. Dite a ti mismo que no, que no vuelven. Pero no por orgullo ni soberbia, sino, porque tú ya no encajas allí en ese lugar, en ese corazón, en esa habitación, en esa casa, en esa oficina, en ese oficio.

Tú ya no eres el mismo que fuiste hace dos días, hace tres meses, hace un año. Por lo tanto, no hay nada a qué volver.

Cierra la puerta, da vuelta a la hoja, cierra el círculo.