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7 de abril de 2011

Viviendo

En agradecimiento a todas aquellas personas, buenas y malas, que se han cruzado en mi vida en algún momento para dar forma a este ser humano y especialmente a aquellos que en estos últimos catorce meses me hablaban de futuro y no de pasado confiando en qué el tiempo sería mi mejor aliado.



Nadie es propiedad de nadie.

En el momento en que los seres humanos entendamos que no tenemos el poder de decisión sobre el otro, posiblemente este mundo sea mucho mejor, mucho más extraordinario y equilibrado.

Hace ya meses, más de un año llevo curando heridas, cerrando círculos como escribía Paulo Coelho y quizá hoy, como si nada, haya pasado por delante de mí uno de los días más importantes de mi vida.

Uno de esos días en los que tu vida cambia de manera legal, de manera burocrática, tu condición ciudadana se altera. En los que te preguntas a partir de ahora en la casilla de estado civil de cualquier formulario que debes poner, soltero, separado, divorciado o simplemente dejarla en blanco.

Yo la dejaré en blanco, al menos, de momento.

Mi otra vida, la que no entiende de estados civiles, la que disfruto plenamente desde hace meses, esa sigue igual, sin variaciones esperándome cada mañana para que la envuelva en mi manto de buen vivir, de buen hacer y de buen sentir.

Hoy ha vuelto a amanecer como lo hacía cada mañana en mi Camino de Santiago, hoy ha vuelto a atardecer como cada tarde en los Baños del Carmen y ha vuelto a anochecer como bajo aquella luna marroquí a los pies de Chefchaouen.

Los que no me ven desde hace meses dicen que cambié mucho, ahora soy morfológicamente diferente (así me definió un amigo), mi aspecto es descuidado pero atractivo, mi estilo es “urban”, pero aquellos que no solo me ven sino que me conocen de verdad dicen que simplemente he tenido un lavado de cara, un cambio de imagen provocado por una nueva manera de ver la vida y de vivirla pero que por dentro sigo siendo el mismo, sigo siendo aquel crío humilde de barrio que aspiraba a ser futbolista y se quedó en poco más que en inquilino del mundo, sigo emocionándome con una marcha de Semana Santa, sigo derramando lagrimas cuando veo una película que me llega al alma.

Porqué yo lloré cuando Leonardo di Caprio se hundía en las heladas aguas del Atlántico norte mientras Kate Winslet con el corazón roto lloraba su perdida en Titanic.

Lo confieso.

Para mi lo importante es ser feliz y compartir ese momento de felicidad con los demás, con los que me rodeen en cada instante de esta desgarradora pero apasionante vida que me ha tocado vivir.

Sigo sin tener miedo al ridículo y sigo sobre todo mirando a la cara y de frente a toda persona con la que mi vida se cruza. No giro la cabeza ante nadie, aunque a veces sea difícil mantener la mirada.

No huyo, a veces simplemente desaparezco. Busco mi lugar, mi ubicación y vuelvo a estar, a aparecer.

Sólo intento sentir cada día como el último que le queda por vivir respetando y amando a todo lo que le rodea aunque a veces esta cabeza loca, este aventurero planetario no sepa marcar el norte en su maldita brújula desmagnetizada.

Yo creía que este día, el momento en que llegara el día de hoy lo viviría como algo traumático, o incluso pensé en que lo podría hasta celebrar, pero no. Este día lo he vivido como uno más, dando la importancia que se merece que no es más que la que un simple papel establece.

Ahora estoy por encima de todo eso, me es indiferente, mi vida es otra, mis escasas preocupaciones no van mucho más allá de levantarme cada mañana, observar por la ventana de mi habitación que ha vuelto a salir el sol y dar gracias a la vida por concederme otras horitas más para poder trabajarla y desgarrarla minuto a minuto, como ella se merece, porque como en otras ocasiones he comentado, “desconocemos si existe otra vida, así que tenemos que disfrutar de esta que tenemos plenamente.”

Bueno aquí sigo, cerrando círculos, curando heridas, reparando mi alma, haciendo amigos, tambaleando cimientos…

Aquí sigo bailando contigo Vida, bebiendo contigo Vida, hablando contigo Vida, comiendo contigo Vida, sin querer hacer daño a nadie, en definitiva, aquí sigo…

Viviendo.


23 de marzo de 2011

Regalos de Artabán



Hoy he recibido un regalo.

Y ayer también lo recibí, y mañana espero ansioso volver a tenerlo.

Hoy como hace meses, he vuelto a recibir un regalo que adquiere múltiples formas y que no deja de sorprenderme y emocionarme como aquel niño que fui cualquier mañana de seis de enero.

Mi regalo está compuesto por una gigantesca caja, con un inmenso envoltorio que en su interior posee y está repleto de no se qué clases y tipos de sorpresas y presentes.

Mi regalo tiene forma de palabras sinceras, de conversaciones en la distancia, de miradas, de caricias, de reflejos en espejos, de compañía viajera, de piel erizada.

Mi regalo adquiere maneras de “buenos días mi amor”, de paseo por la playa, de subida a una montaña, de sonrisas, de futuro cauto, de miles de fotografías, de sueños.

Mi regalo se presenta como un ángel peregrino, como un susurro al oído, como un consejo permanente, como paciencia extrema.

Mi regalo es amistad, respeto, lealtad, sencillez, valentía, convivencia y por supuesto, amor.

Hay momentos en la vida en los que perdemos la fe y la ilusión por recibir esos regalos que anhelamos, que quizá tuvimos en algún momento, pero que como aquellos "barcos piratas de famobil” se le agotan las pilas, o se pierden las piezas de los mismos como en “tentes” o "parvulín tecleo".

Hubo un momento en mi vida que dejé de tener fe, dejé de profesar en la ilusión y en el destino, como cuando dejé de creer en los Reyes Magos por ejemplo, yo pensaba que aquello que me contó Antonio “El Rubio”, un chavalote del barrio una mañana de recreo, cuando apenas tenía ocho o nueve años, de que los Magos de Oriente no existían, era mentira.

Creía que los Reyes existían.

Y que simple e ingenuo era y lo soy, porque los Reyes existen, y Santa Claus, y Olentzero, el carbonero vasco y también Artabán, el cuarto Rey Mago. Si el cuarto Rey Mago.

Melchor, Gaspar, Baltasar y Artabán.

Y como ese desconocido, aventurero y soñador Rey, nunca tarde pero en su preciso momento llegará, llegará en el momento adecuado en forma de regalo del que aun espero que me quede mucho por descubrir, por desenvolver y por disfrutar como aquellas chocolatinas que aparecían dentro de mis zapatillas cada amanecer del sexto día del año.

No dejemos de pensar en que todos tenemos una visita pendiente de Artabán en forma de diamante de amistad, jaspe de amor, rubí de gratitud o de quien sabe cómo y de que manera.

No olvides que los Reyes Magos existen y que siempre se guardan el mejor de los regalos para el momento perfecto, cuando el pasado es tierra, el presente es vida y el futuro destino.

Lo sabes, ¿verdad?

17 de marzo de 2011

Ama...




"Ama hasta que te duela. Si te duele es buena señal."
Agnes Gonxha (1910 - 1997)


A veces necesitamos escribir, a veces necesitamos volcarnos en unas humildes y miseras letras para transmitir lo que sentimos. No se, si como prueba de valor oculto o cobardía mostrada.

Es necesario transmitir lo que uno siente.

Con tu familia, con tus amigos, con tu pareja.

No dejes nada en esa caja llena de sentimientos que todos poseemos, en ocasiones repleta de ellos y en otras muchas escasa de los mismos.

Pero no lo digas, no basta con decir "te quiero" o "eres mi mejor amigo". Nada de palabrería barata.

Demuéstralo, actúa, haz...

No dejes pasar un solo día sin transmitir a aquellos que amas lo que sientes, descuelga el teléfono y llama, da un simple toque, envía un sms, escribe una carta o acércate al portal de su casa y llama al telefonillo.

Ama.

Es el camino más corto para alcanzar la felicidad, o al menos, para acercarnos a ella lo máximo posible, aunque solo sea por momentos.

Ama.

Sonríe, no llores...

Ama y sobre todo, vive.

Necesitba escribir algo, 3:24 horas, subo...

3 de marzo de 2011

Always London



To Sonia, my friend, for there showing me the city that wanted to know.

Con el paso de los años, con las experiencias vividas, intento ser más exquisito en los viajes. Me desmarco de lo tradicional, me apetece mezclarme, integrarme allá donde voy, apartándome de mi sello característico del que a veces marca mi etiqueta cotidiana.

De todos los lugares conocidos hasta ahora, sin duda, Londres ha sido ése en el que más “in” me he sentido.

Las opiniones vertidas sobre “la city” son muy contradictorias, hay gente a la que no le gusta mucho y otras a las que les impresiona. Lo cierto es que en ningún caso es una ciudad que muestre indiferencia al viajero y mucho menos que pase desapercibida para quien la visita.

Son muchos los puntos de interés para visitar y muy conocidos por todos, Big Ben, Tower of London, Abadía de Wenminster, etc. pero el verdadero interés, sin desmerecer lo anterior para mí ha sido su gente, sus calles.

La mezcla de razas conviviendo bajo el mismo manto de neón que ofrece la noche, el trasiego de ejecutivos “juppys” mezclados con turistas de cualquier parte del mundo y la sensación de que lo hispano, lo nuestro, nuestros compatriotas, nuestros amigos, nuestra castellana lengua es y existe como la primera en cualquier punto de la capital británica.

¿Quién no tiene, o ha tenido, un familiar o un amigo viviendo en Londres?

Y yo tengo una amiga en Londres, alguien a la que agradeceré enormemente el detalle que tuvo conmigo aquel fin de semana de julio en el que nuestra selección española se proclamaba campeona del mundo de fútbol y que no olvidaré en muchos años o quizás nunca.

Admiro a esa gente que “abandona” a su familia, a sus amigos, a sus seres queridos para emprender una nueva etapa en la vida buscando la satisfacción personal y profesional.

Admiro a aquellas personas que inician la partida con el marcador a cero, que en el transcurso de su experiencia empiezan a encajar goles, pero que el tesón, la perseverancia y las ganas de vivir y comerse el mundo al final provocan que el marcador de la vuelta y se gane por goleada.

Empezamos perdiendo “my friend” pero ahora estamos goleando, los tres estamos ganando este partido a cara de perros que es la propia vida.

Ahora intento en mis escapadas, en mis viajes, huir de lo tópico y buscar a alguien en vez de algo.

Si voy a Madrid es para ver a José Antonio, no la Puerta de Alcalá (tengo que ir a verte hermano), si voy a Colombia es para ver a Claudia no su catedral (no me olvido de ti Clau), si voy a Galicia, Lanzarote, Valencia, etc. es para ver a amigos por el mundo, conocer nuevas personas y que ellos se encarguen se mostrarme su ciudad, su tierra. La que pocos ven y disfrutan.

Se he visitado Londres, es entre “otras cosas”, porque lo prometimos y por supuesto para verte “my friend”.

Desde que nos vimos en Trafalgar Square, mientras miles de chinos celebraban la entrada de año nuevo, el “Año del Conejo”, el viaje ha sido fantástico, no solo por enseñarnos lo tradicional si no también por mostrarme la ciudad a tu manera, como tu la disfrutas cuando te queda algo de tiempo robado a ese sacrificado trabajo.

Por pasear a orillas del Támesis, por contemplar el Tower Bridge en la noche, por aquella pizza frente a la catedral de Sant Paul, aquellos tallarines “japos” sentado en el “culo” de una vespa en Campden Town, aquellas salsas y merengues hasta la madrugada, aquel cacao en la primera planta del “Maison Bertaux” o el café con tarta de queso en el 1001 mientras que Mateo, aquel italiano ambiguo conversaba conmigo en un inglés muy de andar por casa.

¿Por qué todos los italianos se llaman Mateo?, es curioso.

Ahora en que mi vida la he convertido en un viaje permanente de emociones y vivencias en la que mi piel es mucho más sensible, mi corazón es más cautivo y mis valores más acentuados, haber vivido la experiencia de conocer esta ciudad donde la extravagancia puede ser un estilo de vida, donde los prejuicios parecen que no existen y que puedes pasear por sus calles con un calcetín de cada color, el pelo teñido de mil colores, una chaqueta de cuadros con un pantalón de rayas sin que seas un bicho raro…

Me alegro mucho de haber venido, de haberte conocido London y siento no haber tenido la oportunidad en su día de pasar una temporada de mi vida "ganándome las papas" en una tienda de Oxford Street, un bar en el Soho o como mimo en Picadilly.

Quien sabe, nunca es tarde para nada, siempre es pronto para todo.

"Always London, always we"


Ver album de fotos de Londres.

Ver presentación de fotos de Londres.

20 de febrero de 2011

"Asturias y sus contrastes", por Juan Noval



Juan Noval, es amigo.

Apenas un par de conversaciones profundas compartiendo mesa y mantel con un tipo como él en tierras de Jaén te pueden hacer sentir y compartir opiniones y vivencias sobre la misma vida , a la vez que sentir una envidia sana por alguién que lleva toda la vida subiéndose a trenes que paran frente a él.

Muchos descarrilaron, otros...

En aquellas charlas Juan, el fiu de Quico, hablaba de algo que llevaba tiempo escribiendo desarrollando y que le apetecía poner a servicio de todos como "la mano amiga de un viajero asturiano".

Es la visión personal sobre su tierra que nos puede servir como cicerone para cuando visitemos Asturias.

Gracias por este regalo, Juan.

***


Bueno , familia y amigos todos, ya subí en globo, plante el arbol y ¡¡ por fin !! acabe el " libro", bueno lo del libro quizas es realzar demasiado su categoría, pero si esto puede ayudar a alguien a tomar una decisión, cual es si Asturias puede ser su destino viajero y si decide ir a la tierrina, además le puede servir de pinceladas para disfrutar mas y mejor... pues... ¡ ya está !.

¡¡ Aviso !!, tiene registro de propiedad intelectual , cualquier manipulación ( mal intencionada ) del mismo, puede ser castigado severamente por los tribunales competentes.

¡¡ Ah !!, renuncio al novel de las letras, al planeta y cualquiera de los prestigiosos premios de las letras.

( ¡¡ joer !! y lo bien que me lo he pasado escribiéndolo... ¿ habra premio mejor que ese ? )


Para todos vosotros y para los que les pueda servir...

Juan Noval.



13 de febrero de 2011

40 fotos de "Nuestro Camino"

Durante estos últimos meses he ido publicando mi experiencia en el Camino de Santiago en varios capitulos ilustrados con distintas fotografías tomadas antes, durante y después de "Mi Camino".

A continuación dejo dos enlaces tanto al album como de la presentación de estas fotos que tanto significado emocional tienen para mi y para aquellos que imagino hayan vivido esta experiencia.

Pincha en la imagen de la compostela para ver la presentación o aquí para ver el album de Flickr.

Espero que os guste peregrinos...

26 de enero de 2011

En tierra de molinos de viento...



"A las Dulcineas que esperan en sus humildes posadas a que su Quijote aparezca."

Aquí, en la soledad de una humilde habitación de hotel, entrando en la madrugada.

Bajo cero marca el mercurio en la calle y viviendo de esta nueva etapa profesional que me toca disfrutar y de la que me siento inmensamente feliz.

Pero...

Ahora en tierras manchegas, tierra de valdepeñas, de quesos y de pistos.

De molinos de viento, de gigantes a los ojos de Don Quijote.

Todos llevamos un Quijote dentro, todos soñamos con una Ínsula Barataria donde refugiarnos en la vida y con un bella Dulcinea del Toboso que enamorada espere a su hidalgo caballero, de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor, en alguna posada quién sabe si por Campos de Criptana o en cualquier otro lugar de La Mancha.

Ya encontré mi ínsula, quizá no mi hidalguía, pero si mi nobleza.

Cambié lanza por bolígrafo, adarga por carpetas y folletos, rocín por coche desgastado y galgo corredor por ordenador portátil.

Pero ya no lucho con molinos, no me quedan fuerzas, ya no veo gigantes, mi batalla está perdida, mi guerra es otra.

Ahora desde esta gran tierra hispana, donde lo español se saborea, donde no hay diferencias ni distinciones separatistas, y donde su extraordinaria gente me cobija y me recibe de nuevo con los brazos abiertos tras muchos años de ausencia...

...solo pienso en volver a mi posada, a mi humilde morada, con el deber del trabajo cumplido, con el alma y la conciencia limpia como patenas y con el cansancio suficiente como para recuperar pronto las ganas de sentir y de vivir.

Y allí como Don Alonso Quijano, como ingenioso caballero, espero encontrar a mi Dulcinea como siempre, con las lagrimas secadas con el paso de los días, pero con el corazón latente e impaciente por ver aparecer a rocinante y su amo en el horizonte infinito.

Ya te siento Dulcinea...







Gracias a toda la extraordinaria gente de Ciudad Real

5 de enero de 2011

Mi autoregalo de cumpleaños.

Texto extraído del Blog de Paulo Coelho y gracias a una publicación de mi amiga Mercedes Martínez en su muro de Facebook.

Gracias amiga, gracias vecina, por hacerme llegar ésto para compartirlo con todos en el día de mi cumple.

Y también gracias a ti, Paulo. Eres uno de los grandes.

2010: CERRANDO CIRCULOS, por Paulo Coelho

Siempre es preciso saber cuándo se acaba una etapa de la vida. Si insistes en permanecer en ella más allá del tiempo necesario, pierdes la alegría y el sentido del resto. Cerrando círculos, o cerrando puertas, o cerrando capítulos, como quieras llamarlo. Lo importante es poder cerrarlos, y dejar ir momentos de la vida que se van clausurando.

¿Terminó tu trabajo?, ¿Se acabó tu relación?, ¿Ya no vives más en esa casa?, ¿Debes irte de viaje?. Puedes pasarte mucho tiempo de tu presente “revolcándote” en los porqués, en devolver el cassette y tratar de entender por qué sucedió tal o cual hecho. El desgaste va a ser infinito, porque en la vida, tú, yo, tu amigo, tus hijos, tus hermanos, todos y todas estamos encaminados hacia ir cerrando capítulos, ir dando vuelta a la hoja, a terminar con etapas, o con momentos de la vida y seguir adelante.

No podemos estar en el presente añorando el pasado. Ni siquiera preguntándonos porqué. Lo que sucedió, sucedió, y hay que soltarlo, hay que desprenderse.


No podemos ser niños eternos, ni adolescentes tardíos, ni empleados de empresas inexistentes.

¡Los hechos pasan y hay que dejarlos ir!

Por eso, a veces es tan importante destruir recuerdos, regalar presentes, cambiar de casa, romper papeles, tirar documentos, y vender o regalar libros.

Dejar ir, soltar, desprenderse. En la vida nadie juega con las cartas marcadas, y hay que aprender a perder y a ganar. Hay que dejar ir, hay que dar vuelta a la hoja, hay que vivir sólo lo que tenemos en el presente…

El pasado ya pasó. No esperes que te lo devuelvan, no esperes que te reconozcan, no esperes que alguna vez se den cuenta de quién eres tú… Suelta el resentimiento. El prender “tu televisor personal” para darle y darle al asunto, lo único que consigue es dañarte lentalmente, envenenarte y amargarte.

La vida está para adelante, nunca para atrás. ¿Noviazgos o amistades que no clausuran?, ¿Posibilidades de regresar? (¿a qué?), ¿Necesidad de aclaraciones?, ¿Palabras que no se dijeron?, ¿Silencios que lo invadieron? Si puedes enfrentarlos ya y ahora, hazlo, si no, déjalos ir, cierra capítulos. Dite a ti mismo que no, que no vuelven. Pero no por orgullo ni soberbia, sino, porque tú ya no encajas allí en ese lugar, en ese corazón, en esa habitación, en esa casa, en esa oficina, en ese oficio.

Tú ya no eres el mismo que fuiste hace dos días, hace tres meses, hace un año. Por lo tanto, no hay nada a qué volver.

Cierra la puerta, da vuelta a la hoja, cierra el círculo.


31 de diciembre de 2010

Hasta otra 2010 (y Navidades boqueronas)


A mis padres, a mi hermana, a mis “pocos” amigos y por supuesto a ti por estar, aquí y ahora, tan cerca de mi soñando mientras escribo esto.


Parece que fue ayer cuando ultimaba los detalles para la cena de fin de año de 2009.

Parece que fue ayer y como ha cambiado todo.

Aquella noche que con las doce campanadas abrió este año 2010 que hoy termina pedí tres deseos a cumplir durante estos doce frenéticos meses de mi vida.

De los tres, dos cumplidos en lo que a salud y trabajo se refiere, el tercero, será difícil que algún día pueda cumplirse. Posiblemente jamás, aunque la esperanza nunca la perderé ya que soy persona que confía en su destino.

El escenario de futuro que veía en aquel momento bien poco se parece al que vivo en la actualidad, es por eso que pienso que la vida nunca sabes como puede sorprenderte y puedes pasar de la más absoluta miseria personal a tocar con la punta de los dedos la felicidad más absoluta.

Contar lo sucedido es absurdo, al pasado tierra.

Pero secciono mi año en dos partes bien diferenciadas que casualmente parten en dos de una manera real esta etapa.

Fue un año de corazones rotos, de amistades perdidas, de negocios en crisis, de nubes volcánicas, de sueños incumplidos, de depresiones, de perdidas de peso, de llantos y lamentos…

Pero también ha sido un año de corazones sanados, de amistades ganadas, del trabajo soñado, de viajes y experiencias maravillosas, de sueños cumplidos, de ilusiones, de cambio de imagen, de sonrisas y besos…

Por fin te marchas 2010 y tengo la sensación de odiarte por como me recibiste a primeros de año, o amarte por como me despides, porque ni en el mejor de mis sueños podría imaginar de la manera que cierro tu puerta y abro la de esta nueva década que comienza.

Jamás imaginé sentir lo que he sentido, jamás imaginé experimentar lo que he experimentado y vivir lo que he vivido.

En pocos días sumo un año más a mi tarta de cumpleaños pero tengo la sensación de haber cumplido en estos 365 días muchos más qué uno solo, parece que pasaron diez al menos, de una tacada.

Soy la misma persona, sin duda, pero soy un hombre nuevo, con nuevas ambiciones, nuevos proyectos y nuevas ganas de vivir, compartir, sentir y amar…

Ahora llego de pasear por mi nueva ciudad, de observar como esta navidad diferente me atrapa en sus calles.

Cierto es, que no es Sevilla, mi tierra, mi madre, pero es una ciudad maravillosa, con gente estupenda y que hago mía desde el momento que me planteé vivir en ella.

Bien pudiera ser cualquier otra ciudad del mundo, cualquier otro país, pero el destino quiso que aquella noche de junio el ángel que se apareció ante mi habitara en este rincón del sur de España.

Si hubieses morado en Brasil, allí hubiese ido a bailar capoeira, si hubiese sido en Cuba, allí estaría bailando salsa, en Colombia, vallenato o sirtaki en Grecia, pero mi destino quiso que fuera aquí donde también puedo bailar sevillanas, por suerte.

Es el año del “gracias por aparecer”, del “todo llegará”, del “nada ocurre por casualidad”, del “Carpe diem”, el año de mi Camino de Santiago, de Facebook y de mil historias más.

Hasta otra 2010, después de todo hasta tengo que darte las gracias y quererte…

Felices Fiestas a todos los que seguís este humilde blog desde lugares como Argentina, Francia, USA, México, Chile, Cuba, Marruecos, Perú, Colombia, Alemania, Bélgica, Costa Rica, Reino Unido, Panamá, Portugal, Italia, República Dominicana, Suiza, Uruguay, Venezuela, Brasil y muchos sitios más.

Y por supuesto a aquellos que lo hacéis desde casi todos los rincones de España.

De verdad gracias por haberle dedicado a este espacio un ratito de vuestra vida y haberos convertido en mis compañeros de viaje en este año tan especial para mi que acaba.

Feliz Año Nuevo a todos, nos vemos compañeros…

P.D.: Lo sabes, ¿no?

Aquí os dejo una galería de diez imagenes que corresponden a la Navidad malagueña, pincha en la imagen para ver la galería o aquí para ver la presentación.



26 de diciembre de 2010

Mi Camino de Santiago (y XI) - Santiago en forma de epílogo


Como epílogo a este relato, el recuerdo de las horas siguientes tras alcanzar la gloria compostelana disfrutando de esta maravillosa y mágica ciudad gallega.

Y sobre todo el regalo que nos tenía preparado Carlos Núñez con la Sinfónica de Galicia en la misma Plaza del Obradoiro.

Aquella noche en el corazón de la ciudad se vivió uno de esos conciertos que quedan para la historia de la música y es que pudimos ser testigos de cómo el Maestro Núñez nos deleitaba durante más de dos horas con su repertorio de música tradicional gallega de raíces celtas bajo el amparo de la catedral compostelana mientras observábamos como el día moría dando paso a la noche en el mismo corazón de la villa.

Gran regalo para los peregrinos que llegamos aquel día y que nos dejo un maravilloso sabor de boca poniendo el broche de oro a aquella jornada en que llegamos a Santiago.

Esos dos días en Santiago me sirvieron para gestionar la burocracia del camino, o sea, solicitar la Compostela, asistir el domingo a la misa del peregrino, cruzar la Puerta Santa al ser año Santo Compostelano y subir al camarín donde se ubica el Apóstol y abrazarlo agradeciendo lo vivido y pidiendo aquello de lo que hoy disfruto.

“Gracias Santi” como diría Claudia.

También pudimos disfrutar de una mariscada en toda regla en un restaurante de Rúa do Vilar, de un delicioso café en la terraza del Bar Fonseca o de algún que otro capricho en forma de pastel por esas confiterías que quitan el hipo con solo ver sus escaparates.

Saltamos a la comba, jugamos al diábolo o a la rana en el parque de la alameda, besamos a “Las Marías”, abrazamos corazones y sentí el pellizco al despedirme de Claudia y José Antonio.

Nunca olvidaré la cara de Claudia girada en el asiento de atrás de aquel taxi agradeciendo con su mirada todo lo vivido.

Recuerdo como la relajación era total, como mi cara, nuestras caras transmitían serenidad, tranquilidad y felicidad por lo logrado.

La horas pasan muy rápido en la ciudad compostelana.

Siempre hay algo que hacer pero me quedo con la noche, cuando ya todo el bullicio de la ciudad se ha desvanecido, cuando por las calles solo deambulamos cuatro románticos bohemios y alguna pandilla de jóvenes universitarios o peregrinos con ganas de fiestecilla.

Pasear por la noche en Santiago es una experiencia sin igual, lo que durante el día es un hervidero, por la noche es la más absoluta calma.

La ciudad descansa, la ciudad dormita y espera a que al día siguiente todo vuelva a ser igual que la jornada que muere.

Mientras tanto, nosotros volvemos camino de nuestro alojamiento en busca de descanso, agarrados, parando cada no más de diez metros para mirarnos el uno al otro y desear que todo sea así para siempre.

Una caricia, un tímido beso y otros veinte pasos, así hasta llegar hasta la Plaza del Obradoiro donde queda solo la secuela del concierto del día anterior y de fondo una maravillosa voz entona las últimas letras de una melódica canción.

Una pareja sentada en el suelo, se levanta y se marcha.

Nosotros llegamos frente a este joven del que hemos quedado cautivados por su voz.

De aspecto desaliñado, melenudo, de barba larga, como salido del profundo Londres de los setenta, una guitarra entre sus manos, la caja a sus pies con algunas monedas y afinando las cuerdas de su destartalado instrumento.

Me acerco, echo un par de euros y me distancio de él como unos cinco metros.

Agradece mi gesto, yo me siento en el suelo junto a ti, apoyado en la pared frente a él.

Echo mi brazo sobre tus hombros, aparto el cabello de tu cara, te miro, te beso suavemente y aquel joven artista empieza a tocar y cantar para nosotros el legendario “Something” de los Beatles…