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29 de septiembre de 2010
70 fotos del Camino de Santiago
21 de septiembre de 2010
"O Cancelo", el rincón de Roberto y Celia
Pero mi viaje a tierras gallegas no solo ha sido buscando la gloria compostelana, también encontré otra gloria que se sale de lo meramente espiritual del camino, una gloria que se resume en mi compañía durante el viaje y en el trato recibido por todos aquellos que me ofrecieron su hospitalidad y amistad tanto en tierras viguesas (de las que escribiré más adelante) como muy especialmente del inolvidable fin de semana que pasé en “O Cancelo” en compañía de dos personas maravillosas.
Celia y Roberto, Roberto y Celia.
“O Cancelo” es una casita rural llena de encanto situada en un enclave mágico dentro de Ourense, en tierra de Ribeiro y más concretamente en la localidad de Arnoia.
El final de mi viaje por tierras gallegas me tenía preparada una grata sorpresa, de la cual ya fui avisado aunque no esperaba semejante sensación, visitando y alojándome en “O Cancelo”.
Salí de Vigo en dirección a Arnoia tras los pasos del todoterreno de Roberto, al que casualmente aun no había sido presentado debido al tráfico y problemas de aparcamiento de Vigo.
Al llegar a Arnoia, el vehículo se para frente a la puerta de una bodega, me bajo y estrecho la mano de Roberto, hay veces que solo estrechando la mano de alguien ya percibes en gran medida de quien se trata.
Aquella vetusta y pequeña bodega sirvió para que Roberto abriera una botella de Ribeiro de cosecha propia y poder brindar por lo importante de la visita. Magnífico vino, mejor que todo el que probé durante el camino y que en aquella cava de luz tenue y parpadeante por el casi fundido de los tubos fluorescentes sabía a verdadera gloria.
Roberto de Arnoia, Marqués de O Cancelo como lo definí horas después, corregido por él como Barón de O Cancelo, ya que considera que le queda mejor lo de la baronía que lo de marquesado, es un tipo peculiar, simpático, envuelto por la retranca gallega, muy preparado intelectualmente, chef de cocina frustrado, apóstata, agnóstico gracias a Dios, como él mismo se califica, y lo peor de todo… BETICO.
No puede ser, llevo más de mil kilómetros recorridos en dos semanas, llego a un lugar idílico a pasar un agradable fin de semana y un servidor, sevillista, se encuentra que Roberto es bético, pero él me lo aclara y me dice que siempre ha sido del más débil socialmente hablando en esto del fútbol, del Betis en Sevilla, del Bilbao en el País Vasco, del Atlético en Madrid o del Español en Barcelona…
Aclarado eso le perdono su beticismo y dimos paso a la espectacular cena que nos preparó la cual esperaba ansiosamente por las referencias culinarias que ya tenía.
Y si señor, enhorabuena, pedazo de cena.
Celia prepara unos tomates muy jugosos y carnosos con un sabor extraordinario, yo hasta aquella noche pensaba que los tomates no sabían a nada salvo el aderezo o aliño que tu le condimentaras pero aquel tomate sabía a huerta y se desvanecía en la boca como un pastel, también apareció por la mesa una buena bandeja de langostinos cocidos y preparados por nuestro Chef con el toque especial de añadir laurel a la cocción y para cerrar unas piezas de novillo argentino en su auténtico y único punto que solo dejar caer aquellos afilados cuchillos portugueses sobre la carne servía para trinchar aquella carne que pareciera que venía directamente de la Pampa.
A todo esto, Ribeiro hasta decir basta y sidra de cosecha propia servida con un original escanciador eléctrico que personalmente me sorprendió ya que desconocía de su existencia y utilidad.
De postre café hecho en hornillo de gas, un rosco que “preparó” Celia que no tenía fin, mientras más rosco comías más quedaba y un aguardiente de hierbas fresquito elaborado por su bodega que Roberto celosamente guardaba en el interior de la nevera en una botella que tiempo atrás fue guardiana de más de una copa de Cardhú.
Bendito licor, amigo.
El postre se extendió hablando del Camino de Santiago, de su deseo de realizarlo desde Roncesvalles y de las vivencias que la visita habíamos experimentado, hablamos bastante de religión, pero como hay que hablar de estas cosas razonándolo todo y sin imponer nada a nadie y sin tratar de convencer a nadie, aunque reconozco que un par de conversaciones más de este tipo con Roberto me hubiesen transmitido la duda de mi fé y plantearme seriamente mi apostatado.
Aquella mágica noche la cerramos dejando el último sorbo de aguardiente para acercarnos al cementerio de la Iglesia de San Salvador a escasos cincuenta metros de la casa y brindar por los ancestros de Roberto, pedir salud para nosotros deseando tardar mucho en hacer compañía a todos los presentes en el brindis.
A partir de ahí y debido posiblemente al efecto del licor solo recuerdo el cantar de un gallo a la mañana siguiente muy temprano que alteró mi sueño y dejó ver como por la ventana frente a mi cama las primeras luces del día aparecían.
Aquel gallo era portugués, como horas atrás lo calificó Roberto, cantaba una hora antes de lo debido, era demasiado temprano pero fui a visitarlo allí en un corral junto a la Abadía Caldaria.
Bonita mañana, bonito día el que se presentaba.
Día que me permitió conocer el lugar, su entorno, la luminosidad y el encanto del jardín de “O Cancelo”, el cuidado con el que Celia lo trataba, el pequeño porche donde pude sentarme a escribir y tirar fotos con una paz que hacia tiempo que no sentía y que necesitaba.
La luz del día invade el interior de la casa y observo al detalle lo que horas atrás en la noche no pude.
“O Cancelo” es un auténtico museo, lleno de objetos antiguos, de aperos de labranza e instrumentos y herramientas en desuso que allí sirven para decorar aquel espacio, las paredes guardan fotografías y fetiches de toda una vida, de antepasados, desde cerámica y dibujos a entradas de conciertos de los Rollings Stones o Blues Brothers donde hace más de una década Roberto estuvo presente, y Celia, muy presente en cada rincón, fotos suyas aparecen por la casa seguro que para que cuando Roberto esté solo entre semana durante los días de vendimia la sienta siempre presente, junto a él en su mágico rincón.
Bonita y excepcional pareja, buenas personas en definitiva.
Del resto de mi estancia, todo gloria, la visita a los alrededores del río Arnoia con ellos, la copita que tomamos en Casa de Manola junto a lugareños que difícilmente hablan castellano porque allí se habla “galego”, el fantástico arroz que almorzamos, la agradable llegada a la casa de Inés y Rafael para compartir junto a ellos las horas restantes, la espectacular siesta escuchando el silencio (porque el silencio tiene sonido), la noche repleta de chistes y aquella sincera conversación que para tanto sirvió sentados sobre el puente a mediodía al amparo de una cascada, con la presencia de una pequeña nutria merodeando y que puso el sello a unas inolvidables vacaciones que me han permitido conocer a gente maravillosa como Celia y Roberto gracias a ti.
Gracias por acercarme a tu gente y mil gracias por vuestra hospitalidad amigos.
Puerta de O Cancelo
Cementerio de Arnoia
Iglesia de San Salvador
Lugar del brindis
2 de septiembre de 2010
Mi Camino de Santiago (I) - Parto para Santiago, busco la Puerta Santa...
26 de agosto de 2010
Es algo mucho más que amar o querer... (de un compañero de viaje)
Para mi es un halago "compañero" y sabes que muchos podemos vernos identificados con lo que sientes y no añado ni una coma a tu texto solo evito nombrar a quien tú haces referencia por respetar vuestra intimidad pero como te dije me apetecería mucho publicar tu declaración de amor y hacerla llegar a todos aquellos que alimentamos esta experiencia de viajar que es mi blog.
Una vez obtenida tu autorización transcribo tu carta esperando que tu chica no se moleste y diciéndote lo que ya en privado alguna vez te he mencionado:
"No hay mejor viaje en la vida que una historia de amor."
Dice la carta:
Miro una foto tuya, la observo con detenimiento y veo que sigues siendo tan bella como la última vez que te vi, lo eres y lo serás siempre mientras conserves ese gesto en tu mirada, en tu cara.
Solo hace apenas horas que amaneció y me pregunto si pasado el tiempo seguirás despidiéndome para emprender mi viaje de vuelta con el mismo amor y las mismas formas que hasta ahora, con ese rostro pidiendo descanso y esos ojos llenos de sueño haciendo el esfuerzo de no emocionarse y quedando a la espera de volver a cruzarse con los míos transcurridos uno días.
Igual no te das cuenta de lo que haces pero para mi es importantísimo despertar de la manera que lo hago junto a ti, nunca he sentido eso.
Qué en cada desvelo de tu sueño me busques, te acerques y hagas que mi brazo cubra tu cintura, que mi pierna te rodee o que mi cabeza repose sobre tu espalda y sentir el aroma de tu piel en cada respirar profundo y observar a escasos centímetros de mí la silueta de tu cuerpo desvaneciéndose sobre las sábanas de tu cama.
Esto es mágico amor y puede ser así porque somos sencillamente de esta manera.
Es como vivo cada sueño a tu lado, cada despertar a tu lado, cada amanecer junto a ti. Y te preguntas cómo todo esto puede ser así, cómo me has encontrado, dónde he estado hasta ahora y porqué he tardado tanto en aparecer.
Me has encontrado porque tuviste la suficiente valentía como para lanzarte hacia delante sin mirar atrás solo dejándote llevar por lo que sentías y defendiendo algo tan sumamente honesto como es no renunciar a algo cuando piensas que puede ser tuyo.
Realmente yo he estado siempre esperando este momento de mi vida, alimentándome de vivencias, de historias, imaginando futuro y empapándome de vida para que llegado el momento de conocer a ese ser que todo hombre anhela puedas ofrecerle toda tu alma, toda tu manera de sentir y toda tu experiencia vivida y extender la alfombra que hace que el camino hasta la gloria sea lo más dulce y liviano posible.
Y no he tardado tanto como crees, he aparecido cuando tenía que llegar, en nuestra joven madurez como personas.
Pensarás que he llegado cuando lo has pedido y te sientes afortunada por ello pero sencillamente aparecí en el mejor instante que dos personas pueden encontrarse y ese momento no debe de tener fecha, ni día, ni hora, ni edad si se vive intensa y apasionadamente como si cada día que cruzamos nuestra mirada pudiera ser el último.
Sueño con que el rompeolas de una playa nos desvele a pocos metros de su orilla y sintamos como la brisa marina nos embriaga de placer para fusionarnos como un solo cuerpo y sentir todo aquello que de otra manera que no sea ésta seria imposible sentir.
Prefiero la intensidad de un minuto junto a ti como lo vivo que una vida entera sin sentido.
Un minuto contigo por una vida sin ti.
Si tuviera que morir en este momento de mi vida lo haría como el hombre mas feliz del mundo con la sensación de que esta historia ha sido excepcional y pareciera que lleváramos toda la vida juntos.
En tu ausencia imagino que estoy sobre ti, oliendo nuestro aroma, notando la tibieza de tu piel mezclándose con lo ardiente de la mía y me acerco a tu oído susurrando palabras llenas de ternura expresando lo que siento.
No puedo hacerlo de otra manera.
Cada palabra que escribo es viéndote sin estar presente, imaginando nuestros momentos llenos de besos, gestos y caricias y veo la perfección hecha pareja.
Cuando estamos rodeados de gente siento como alucinan observándonos, ven lo que sentimos el uno por el otro y la manera de demostrarlo y no encuentran explicación a como dos personas pueden amarse de esa manera.
Me gusta observarte, seguir tus pasos, ganar tu espalda y cuando notas que mi presencia se ha desvanecido durante minutos aparezco tras de ti y a escasos centímetros derramo una sencilla pero profunda palabra que provoca que tu piel se erice y sienta escalofrío.
Siento como el aire que te roza me duele, me hiere y siento celos del sol que ilumina y tuesta tu piel. No puedo controlar esto, no puedo y por eso te digo que amar duele, amar escuece, amar hace que mi riego sanguíneo corra a una velocidad y a una temperatura casi insoportable de padecer.
Y todo porque cada dos latidos de mi corazón uno late para mantenerme con vida y el otro late por ti.
Ahora me gustaría llegar a casa, cenar contigo con dos sencillas velas como testigos e invadir nuestra morada.
Y entre palabra y palabra….ya sabes.
Y entre mirada y mirada…ya sabes.
Yo te observo, analizo cada gesto y cada palabra que dices. Transmites una serenidad, una emotiva dulzura y una fortaleza emocional que me hacen entender que no solo estoy enamorado de la mujer, de tu belleza, de tu atrevimiento, de la chica aventurera, de la apasionada, de la compañera de viaje, de la figura atrayente para el resto, de la que tiene el gesto y la frase adecuada a cada situación.
No solo estoy de esa mujer enamorado sino que verdaderamente estoy de lo realmente importante:
De la persona.
Primero me atrajo tu físico, tu sonrisa. Después al descubrirte en la intimidad me atrajeron tus formas, tu manera de entregarte, tu pasión desenfrenada, tu capacidad para obtener el todo de mí. Pero dejé de ver el físico como algo lejano porque lo tengo cerca y me preguntaba como sería esta mujer cuando el tiempo en la calle fuera mayor que en la intimidad de la pareja y ahí me he dado cuenta que tras tu cuerpo, tu sonrisa y tu pasión como compañera se encuentra una gran mujer, una gran persona que provoca que los dos primeros factores, físico e intimidad, pasen a ser el complemento y no la base de la persona.
Me siento enamorado y digo me siento porque no es lo mismo sentirse enamorado que estar enamorado.
Puedes estar enamorado de alguien sin conocerlo pero no puedes decir que te sientas enamorado.
Y yo no estoy, YO SIENTO...
Nota del autor:
Gracias compañero por hacerme partícipe de tu historia y entregarme este pedazo de tu corazón para compartirlo con el mundo, sentir lo que tu sientes debe ser sencillamente maravilloso, debe ser una experiencia irrepetible y única.
Me alegro por vosotros, sois afortunados, de los cobardes nunca se escribió nada.
23 de agosto de 2010
Ocho letras: LIBERTAD

Junto con GRACIAS a mi parecer de las más bellas del vocabulario universal, da igual en el idioma que la pronuncies: Freedom, Liberté, Freiheit, Libertá, Liberdade... todas ellas suenan de manera sublime.
Hoy es un día muy feliz para dos familias que tras más de nueve meses reciben y abrazan a dos de sus familiares vilmente secuestrados por no se quien ni me interesa que escudados en una guerra sin razón ni base humana se dedican a financiar sus tropelias privando de libertad a personas que lo único que hacen y para lo que dedican su tiempo libre es a ayudar a sus propios hermanos y paisanos.
A estas horas Roque y Albert, Albert y Roque posiblemente ya se hayan fundido en un calido y esperado abrazo con sus seres queridos y ese será sin duda el momento en que se sientan libres.
No se habran sentido libres cuando liberados de su yugo y abandonados a su suerte en cualquier punto de África esperando que a por ellos y a cambio de millones de euros fuera algún militar o diplomático, no en ese momento.
Se habran sentido verdaderamente libres cuando hayan palpado el calor de sus esposas, hijos, padres y amigos, ese será seguro el momento en que sientan la grandeza de esas ocho letras unidas con un significado único y maravillos, LIBERTAD.
Seis meses atrás, Alicia, compañera y viajera solidaria fue liberada de aquel atraco al derecho humano fraguado a finales de noviembre del pasado año mientras se desplazaban por el continente africano en un conboy de ayuda humanitaria con el propósito de ayudar a los más desfavorecidos con la intención de ofrecer su dinero, su trabajo y sus conocimientos a cambio de nada.
Bueno, a cambio de su libertad y en muchos otros casos, desgraciadamente, quien sabe si a cambio de su vida.
Decía Max Stirner que: "La libertad no puede ser concedida graciosamente; tiene que ser conquistada gloriosamente."
Y ustedes... Alicia, Roque y Albert a los que no tengo el placer de conocer pero de los que en más de una ocasión os he tenido en mi recuerdo os digo que tras padecer lo padecido y tras vivir lo vivido habéis conquistado de la manera más gloriosa posible esa libertad de la que se os privó en el pasado.
Desde que somos pequeños deberíamos de recibir de aquellos que nos quieren un ramillete de valores que nos permitan en nuestra madurez apreciar todo aquello que parece que está a nuestro alcance pero de lo que a veces carecemos, libertad, agradecimiento, respeto a los demás, solidaridad, etcétera, etcétera...
Estaría bien que en nuestra niñez, aún cuando ni siquiera somos capaces de entender nada, un ser querido nos tomara en sus brazos, nos acercara a la orilla del mar y señalando a unas gaviotas con la luna de testigo nos explicara que esas gaviotas que revolotean al caer la tarde vuelan libremente porque ellas así lo deciden sin que nada ni nadie las obligue a ello o que aquella es la luna que cada día deja verse para conceder deseos a muchos que nos sentimos con la suficiente libertad como para pedirlos esperando que algún día puedan concederse.
Si no te sientes libre, desata tu soga y busca la libertad, muchas veces no significa que debas estar preso para carecer de ella.
Si eres libre, enhorabuena.
Disfrútala.
19 de agosto de 2010
Barranco Blanco, Coín (Málaga)
Enclavado entre los terminos de Coín y Alhaurín el Grande, en la Costa del Sol malagueña está este bello rincón de la naturaleza donde hace unos días y gracias a la iniciativa de unas amigas pude disfrutar en grata, bella y aventurera compañía.
Bonito entorno, algo descuidado desgraciadamente por la falta de respeto al medio ambiente de todos aquellos que vamos a este tipo de lugares. Un lugar que es idílico puede convertirse en un vertedero gracias a la colaboración de aquellos que despues de pasar un día genial se dedican a dejar o tirar la basura y no recogerla y llevarla a su casa de vuelta o a depositarla en cualquier contenedor cercano.
No obstante merece mucho la pena visitar el lugar con dos alternativas claras a la hora de adentrarnos en el paraje, una a través de su río subiéndolo con bastante cuidado atravesando sus cristalinas aguas y alguna que otra poza hasta llegar al final y la otra manera es caminando a través de un sendero paralelo entre la maleza escuchando como el agua corre a escasos metros.
Si además aderezas la visita con alguien con quien poder sentarte en una roca y observar el verdor del margen del arroyo u oir como el agua brota y corre a través de sus rocas mejor que mejor.
Aconsejo a quien lo visite que hay zonas que o te mojas para llegar al otro lado o corres el riesgo de pasar practicamente en vertical por la pared, con ello quiero decir que es fundamental llevar una mochila acuática o un bote estanco para cámaras, comida, etc., sino tienes serias posibilidades de acabar en el agua o lesionado como un servidor.
5 de agosto de 2010
Compañeros de viaje

No debes pensarlo, cualquier cosa puede ocurrir incluso faltando minutos para que acabe el día y te dispongas a meterte en la cama para descansar y “mimí” (dormir en no recuerdo que idioma).
Y escribo esto porque es habitual que pensemos así casi a diario pero debemos de tener un motivo o un objeto de vida que nos haga mantener la ilusión de que cualquier día puede ser maravilloso independientemente de cómo nos planteemos su forma en los albores de cada mañana.
Todo eso lógicamente es mas fácil si en tu vida existen esas personas que con su hacer y su amor o amistad se encargan de que ocurra lo que no podías imaginar horas atrás cuando tu despertador suena para empezar un nuevo día, tu “primer día”.
Esas personas suelen ser amigos, familiares o alguien tan especial en tu vida que sea capaz de provocar que la comisura de tus labios al sonreir esté mas cerca de tus orejas que de tus hombros.
La vida (y de esto he hablado y escrito en varias ocasiones) es como un viaje, un intenso y enigmático viaje que podemos realizarlo en solitario o de la mano de esos que yo denomino “compañeros de viaje”.
El “compañero de viaje” es aquel que siempre está contigo en cada etapa de tu vital trayecto, el que te apoya, el que te hace sentir diferente e incita a que tu vida pueda ser maravillosa.
Evidentemente existe el “compañero de viaje amigo”, que sería de nuestra vida sin un verdadero amigo en nuestro viaje, pero amigos de verdad de los que nos sobran dedos en una mano para contarlos, de los que siempre andan un metro tras de ti y de esos que cuando caes te ayudan a levantarte sin preguntar porque caíste. Ese es el verdadero amigo no el que te pregunta que provocó tu caída.
A ese no le interesa que te ocurre sino porque te ocurre, aléjate de ellos.
Pero de todos los “compañeros de viaje” yo me quedo con el que comparte contigo en momentos determinados de tu vida tus sentimientos, tu corazón y tus experiencias.
El compañero que ama, que siente, que vive, que comparte…
El compañero que aparece cuando no lo esperas, el que desnuda su alma ante ti, el que todo te lo ofrece, el que sería capaz de ir al fin del mundo contigo, el que provoca que nada sea breve entre tu y él (o ella claro), el que estimula que todo este más cerca de la eternidad que de la inmediatez.
El compañero que produce que nada sea indiferente, todo especial, el compañero que te atrapa, que te aprisiona en su romántica celda y te aferra a su ser.
Algunos, muchos desgraciadamente, no encuentran nunca a ese “compañero de viaje” en muchos casos porque la predisposición a ello es nula o porque la autoestima está tan cerca del suelo que podría pisarse pero animo a todos los que sin encontrarlo o habiéndolo encontrado lo hayan dejado ir o perder que no ceséis en vuestro empeño y tengáis la fortuna de poder encontrar a alguien que comparta el peso de tu equipaje, que vea los mismos amaneceres que tú cada día y que mirando al mar sea capaz de ver mucho más allá que donde rompen las olas, sea capaz de mirar y otear en el horizonte infinito.
Ese compañero que piensa en ti a cada instante, ese que te susurra al oído, que acaricia y provoca que tu piel sienta escalofrío, que te hace tocar el cielo, ese que te sorprende de manera increíble cuando menos lo esperas, ese que no aparta la mirada de ti porque sencillamente mirar hacia otro sitio es absurdo e innecesario.
Sabes de que hablo y sabes que en la maleta de mi vida siempre existirá un hueco para tu cepillo de dientes.
Gracias por aparecer…
Diem _-_
2 de julio de 2010
Tirar de amarras...
En poco más de cuarenta y ocho horas sales de viaje, partes de tu tierra, de nuestra tierra a emprender una aventura que lleva días alterando tu sueño.
Solo los valientes acometen semejantes retos, solo los valientes son capaces de dejarlo todo e iniciar una nueva vida, un nuevo viaje, casi sin mirar atrás.
Y siento tu partida, sentimos tu partida aquellos que hemos recibido tu cariño, tu amistad y tu entrega sin nada a cambio por nosotros.
He tenido en multitud de ocasiones la necesidad de acabar con todo, empezar de cero y en alguna ocasión lo he hecho pero nunca abandonando mi tierra, a mis seres queridos, a mis amigos y mis costumbres.
Admiro a aquellos que lo hacen por necesidad desgraciadamente, a aquellos que por motivos laborales o simplemente por espíritu de vida deciden dejar sus raíces e iniciar un viaje nuevo en su vida.
Aquellos que cruzan mares buscando libertad, aquellos que se enfrentan a nuevas sociedades y nuevas lenguas y a aquellos en los que en su cabeza simplemente ronda la idea de abandonar, dejarlo todo y volver a nacer.
Esos o esas que no se consideran de ninguna parte, esos a los que el gran Diego Carrasco denomina “Inquilinos del mundo”.
Y te admiro a ti.
Capaz de embarcarte en esta aventura marinera, cual grumete ilusionado y tirar de amarras como el primero de los tripulantes.
Abandonar de esta manera no debe ser fácil, pero ya te dije que nadie abandona a nadie si en su interior sigue sintiendo su presencia.
Y volverás, espero que cuando tu corazón lo quiera y tus obligaciones lo permitan y aquí estaremos nosotros como dice la canción, esperándote contentos…
La amistad es algo tan fuerte, es un nudo tan inquebrantable que no tienes porque conocer a alguien durante años para que esa amistad sea más intensa que la que simplemente se plasma en un gesto, en una simple conversación.
La nuestra, por casualidad nació en una terraza de Triana, en la misma calle Betis y por avatares de la vida apenas días después se forjó en una larga conversación en la que desnudé mi persona ante una desconocida cuya respuesta fue el mejor de los consejos que la mejor de mis amigas o amigos de toda la vida pudieran darme.
Hay dos tipos de amigos: los que te preguntan como estás sabiendo que estás mal y los que no te lo preguntan y se ponen manos a la obra para que te sientas bien.
Tu bien sabes donde ubicarte.
Te deseo todo lo mejor, deseo que tu sueño se cumpla, tus aspiraciones se colmen y que la experiencia vivida te sirva para engrandecerte como profesional porque como persona es prácticamente imposible que puedas mejorar.
Ah…y no me devuelvas el bastón de peregrino que tienes guardado para mí, quiero que te lo quedes y cada vez que asomes la mirada al azul infinito del Mediterráneo, del Adriático o del Caribe recuerdes a un amigo que mientras tu surcas los mares, él estará buscando la gloria compostelana y encontrándose a si mismo.
Espero vernos pronto amiga, y quien sabe, igual en octubre algunos amigos compartimos puesta de sol contigo en Santorini, Venecia, Villefranche o La Habana.
Suerte amiga, felicidades valiente.
Buen viaje Noe, te esperaremos contentos.
29 de junio de 2010
Atardecer en Monsaraz
Decido pensar en voz alta y alguien del grupo de amigos que hemos compartido yantar dice:
- ¿Que tal si vamos a Monsaraz?
- ¿Monsaraz? bueno vale, pero espero que merezca la pena la visita porque la verdad que lo que se me apetece es una buena siesta.
- Conociéndote seguro que te encantará, dice mi amiga.
Salimos de tierras oliventinas buscando el margen del Guadiana, lo atravesamos cual frontera fluvial con el Alentejo portugués y a poco menos de setenta kilómetros allí, sobre un promontorio se eleva esa joya lusa rodeada de su muralla en la que se atizba un preciado tesoro en su interior.
Desde los pies de la muralla me dispongo a subir, paso lento, no salgo de mi asombro, la curiosidad por conocer el interior del recinto medieval amurallado me puede.
Atravieso el arco de la Porta da Vila y entro en otro mundo, en una ciudad anclada en el pasado, ahora me satisface haber llegado aquí y no haberme quedado en mi hotel.
Recorro la villa a través de sus cruces de calles empedradas, observo a sus habitantes y ellos me devuelven la mirada complice de quien sabe que habita en un lugar maravilloso, misterioso.
Veo a una pareja de ancianos ayudados por su bastón caminando...
Y entre casa y casa encalada, entre balcón y balcón florido, entre tantas iglesias para tan poca feligresía, al fondo la Torre del Homenaje, cual sacada de una diminuta Alhambra y desde la que se aprecia como el patio de armas que la levanta es un coso taurino petreo y de una belleza singular.
Plazas de toros hay muchas y singulares, muchas me han impresionado por salir de su canón taurino: Ronda, Nimes, Villaluenga del Rosario, etc… pero debo reconocer que alquella arena me dejó fascinado y boquiabierto.
Empieza a caer la tarde y vuelvo a cruzar el empedrado de vuelta, y poco antes de llegar a la Plaza Vieja de nuevo observo a aquella pareja de abuelos que una hora atrás dejé paseando.
Cincuenta años
Ahora descansan en un banco de piedra que sale de la blanca pared, me acerco a ellos y en mi dialecto extremeño-portugués los saludo, y le pregunto al señor:
- ¿Qué tal?, ¿tudo bem?.
- Bem amigo.
- ¿E la senhora?.
- Bem tambien.
- ¿Muitos anhos juntos?.
- Quase cincuenta. (Casi cincuenta)
- E o segredo... (Y el secreto..)
- Olhar juntos a cada entardecer em Monsaraz. (Contemplar juntos cada atardecer en Monsaraz.)
Sobraban mas palabras, solo sentí las necesidad de contemplar lo que mi amigo el anciano me dijo.
Crucé la fortaleza de este a oeste y me senté en una maravillosa terraza desde la que se observaba la magnifica vista de aquella tierra alentejana y esperé con una copa en mi mesa y mi camara de fotos preparada a que el sol se pusiera dejando paso al eterno secreto que alimenta la longevidad del amor de aquella pareja de abuelos.
Y vi, disfruté y capté la puesta de sol de Monsaraz e intenté impregnar mi corazón de aquella fuerza cincuentenaria, secreto de aquella pareja.
Desde aquella atalaya medieval quedé impresionado del atardecer más maravilloso que haya visto jamás.
Yo al día siguiente no vi atardecer en Monsaraz, ni al otro, ni al otro...
24 de junio de 2010
Mi primer día... de viaje
Horas atrás todo fantástico, con gente increíble de vuelta por el Algarve donde mi vida se abre paso cada vez que voy y donde se establece la norma de que hacer un viaje y que no ocurra nada es sumamente triste.
Siempre deben de pasar cosas en un viaje, si no, no has viajado solo has transportado tu rutinaria vida a otro destino y viajar es todo lo contrario.
Hoy no necesito despertador para poner mis pies en el frío suelo de mi habitación, hoy no ha sido necesario, hoy no he pegado ojo pero me dirijo como siempre al baño y me miro en el espejo.
Sonrío, doy gracias por despertar de nuevo y tener la oportunidad de seguir, de vivir, de viajar.
¿Me afeito?
No, esperaré unos días, ahora se lleva eso de la barbita descuidada.
Tras una ducha rápida y algo de ropa bajo a la calle. Está nublado, no importa, hoy es el primer día de este nuevo verano que tanto me ilusiona.
Subo a mi coche, arranco y pulso play, escucho a Bueno de Los Aslandticos con una guitarra de fondo entonar los primeros acordes de mi himno, de mi bandera:
“Hoy será mi primer día y mañana también y el resto de mi vida”
Empieza oficialmente mi nuevo día y me dispongo a poner rumbo a mi guarida profesional, tan llena de recuerdos, de motivos viajeros, como no puede ser de otra manera lógicamente con la intención de volver a revivir los momentos más recientes.
¿Porqué escribo así en un blog de viajes? pues primero porque como es mío hago lo que me parece (perdón por el tono) y segundo porque yo entiendo la vida como un largo viaje al que hay que entregarse en cuerpo y alma con la intención de buscar la felicidad, esa felicidad que muchos se empeñan en encontrar pero que acaba escabulléndose como olas de mar que cuando se acercan a ti querrías detenerlas pero que al tocar tu cuerpo te bordean solo dejando su espuma pegada a ti para que después la brisa la diluya.
La vida es un viaje por etapas en el que las primeras de ellas tú no eres su dueño, los propietarios de tu destino son los que te educan, los que transmiten todos los valores que llevaras el resto de tu vida como iconos y es un momento en el que eres esponja que todo lo absorbe.
Ahí en tus primeros años de viaje recibes como a fuego en la piel muchos consejos y pautas para tu aventura más difícil, aquella en el que el rumbo no lo marca nadie, el norte lo debes de marcar tú, tu eres la brújula.
La vida en un hotel de cinco estrellas o la vida en una pensión de mala muerte, cada uno debemos ubicarnos en nuestro alojamiento favorito y muchas veces, no siempre, el lujo prevalece sobre lo elemental o lo básico.
Daba un paseo hace un par de años por la orilla de Praia Sul, caminando desde un lujoso resort de la costa brasileña hacia el pequeño pueblo pesquero de Praia do Forte y observé algo maravilloso…
Decenas de tortugas rodeadas de cientos de cangrejos blancos, desovaban a los mismos pies de una humilde posada costera donde sus huéspedes tan alucinados como yo admirábamos aquel milagro de la naturaleza y pensé que en mi hotel de lujo, donde de nada me faltaba, allí no iban las tortugas a desovar, allí no iban a depositar su tesoro.
Iban al hotel humilde, al hotel precario, iban a la posada.
Allí es donde realmente estaba el Todo Incluido, allí se respiraba un ambiente mágico, en aquel rincón se respiraba el aroma realmente Baiano, el verdadero Brasil el que yo iba buscando.
En mi resort, solo cócteles, clases de baile, grandes bufetes, inmensas piscinas, jacuzzis y pulseritas en la muñeca diferenciando al rico del pobre, al cliente del currante.
En la posada baiana no había pulseras TI, no había piscinas, las piscinas estaban en el mar, eran “naturais”, como decían los lugareños: esto es Papa Gente.
Mi viaje ahora habita en una pensión de mala muerte, atrás quedaron los hoteles de lujo e inicio una nueva etapa asomado en la orilla esperando que aparezcan las tortugas para desovar.
En el viaje de vivir hay que tomárselo todo como si hoy fuera el primer día, no sabes que te puede deparar el destino, no sabes si antes de irte a la cama tu vida puede cambiar, dar un giro radical y ver las cosas desde otro prisma distinto al que lo veías al despertar.
La vida es un viaje en el que debemos de poner toda la carne en el asador para que cada día sea mejor que el anterior, hacer el esfuerzo de esbozar una sonrisa aun cuando no te quedan fuerzas ni para separar los labios, sentir la vida como algo tuyo porque es nuestra, no es de nadie, no corresponde a nadie, nuestro vida es un viaje solo de ida, la vuelta se encargaran de contarla aquellos que dejemos en el camino el día que ya no estemos, ese será nuestro legado.
Mientras tanto, intento que no se nuble mi vista, intento llenar mi vida de nuevos sabores, lleno mi “tetera” de todo aquello que me suma y la vació de lo que me resta.
Cuantos viajes y recuerdos en ese recipiente de aluminio, cuantas risas, cuantos buenos momentos rodeado de amigos, cuantas noches de San Juan como la de hoy bajo la luna disfrutando de historias.
Agarro mi tetera y emprendo el corto viaje que hay desde la arena de la playa a la orilla de una mar en calma, son las doce de la noche, me descalzo, entro en el agua, miro a la luna y le pido un deseo…
Hoy es la noche más corta del año, también la más hermosa, ¿Por qué no?.
Mañana vuelve a ser “mi primer día, y pasado también y el resto de mi vida”.
El amigo de la tortuga
Postdatas:
Prefiero derramar mil sonrisas sobre el ron mi tetera que una sola “lágrima sobre el café”, siempre reír antes que llorar, aunque llorar no siempre es malo.
A Los Aslandticos, gracias por aparecer y formar parte de la banda sonora de mi vida.






